Los expertos afirman que la iglesia del siglo XII colapsada sufría daños que el Arzobispado niega
Donde el domingo había un ábside mudéjar hoy hay una enorme boca negra sobre toneladas de escombros. Los ladrillos naranjas del siglo XII descansan sobre las contemporáneas baldosas blancas; la misa dominical quedaría ahora a expensas del vendaval que hace resonar las bandas de “Prohibido el paso” alrededor de la iglesia de Nuestra Señora del Castillo en
target="_blank" rel="noreferrer" title="https://elpais.com/noticias/muriel/" data-link-track-dtm="">Muriel de Zapardiel (Valladolid, 100 habitantes), Bien de Interés Cultural (BIC) y Monumento Nacional. Estatus inútil cuando este lunes el muro semicircular colapsó y desnudó las entrañas del templo, además de destruir un valioso conjunto arquitectónico. Los expertos en patrimonio señalan las evidentes grietas, humedades y ladrillos desgastados, criticando la “dejadez” institucional en una Castilla y León donde estos daños patrimoniales son recurrentes, mientras el dueño, el Arzobispado, niega “indicios” o causas concretas.
Impresiona el inmenso agujero flanqueado por dos ábsides laterales donde se aprecian flaquezas: grietas verticales y horizontales, bandas de ladrillos erosionados donde cabe una mano, manchas verdes, grises u ocres de líquenes por la humedad y manchurrones oscuros, signo de filtraciones. También se notan las restauraciones, con piedras protegidas por argamasa junto a tramos de pared con bloques desguarnecidos ante los elementos. Arriba, a ambos flancos del vacío, se aprecia el material arenoso, grisáceo más que beis, empapado por la humedad acumulada, según Daniel de Huerta, de 50 años, vecino del pueblo e historiador del Arte: “Llevo observando esta iglesia desde niño y he visto su deterioro, desde verano y este mismo domingo comentaba que cualquier día se caería”.






