Varias asociaciones de conservación del patrimonio condenan la decisión unilateral del Consistorio, que la justifica con los daños que han sufrido los adoquines por unas obras cercanas y el paso habitual de vehículos

La brillante brea se extiende sobre lo que hasta hace unas semanas eran grises y tradicionales adoquines. El Ayuntamiento de Segovia (PP) ha provocado quejas entre los vecinos, expertos en patrimonio y la oposición por su decisión unilateral de asfaltar unas calles históricas de la ciudad conformadas por clásicas piezas de piedra rectangular que ahora están bajo una informe extensión negra. El Consistorio promete que es una medida “provisional y transitoria”, pero los expertos y los colectivos especializados recelan de estas palabras y califican la obra de “disparatada, desproporcionada, de mal gusto y sin justificación razonada”. “No ha tenido en cuenta la más elemental consideración del entorno”, denuncia la asociación de Amigos del Patrimonio de Segovia.

La intervención municipal sobre el eje de la calle de San Agustín y la plaza del Doctor Laguna ―que forma parte del conjunto viario de la Ciudad Vieja de Segovia declarada Patrimonio Mundial de la Unesco en 1985― se produjo a finales de marzo sin que se avisara con margen a las entidades implicadas en la conservación de esta ciudad. La Administración tampoco consultó su decisión con ninguna institución y no ha sido hasta ahora, en respuesta a las críticas, que se ha justificado con que los adoquines estaban sufriendo daños a causa de unas obras que están en marcha en el cercano teatro Cervantes y por el habitual tránsito de autobuses y vehículos particulares sobre esa calzada histórica.