El arzobispado de Burgos denuncia el estado en el que las cismáticas han dejado el convento de Belorado: “Hay cosas que nos han impresionado”
En la madrugada del miércoles al jueves, las monjas cismáticas que se separaron de la Iglesia Católica en mayo de 2024, abandonaron el convento de Belorado en el que vivían atrincheradas. El Tribunal de Instancia de Briviesca (Burgos) había fijado a las 9:30 del jueves el desahucio. Ellas se ahorraron la entrega de las llaves, lo hicieron sus abogados Florentino Aláez y Enrique García de Viedma Serrano. Según Natxo de Gamón, el responsable de comunicación del arzobispado de Burgos, el panorama que se encontraron en el convento a la salida de las rebeldes fue impactante. “Hay cosas que me impresionaron”, dice. Entre ellas, “la suciedad” y el estado de conservación de unos pergaminos del siglo XIV. “Son unas bulas de cuando se fundó el monasterio... En su día estaban guardadas en un armario. Cuando entramos, vimos que se llevaron el armario y guardaron los pergaminos debajo de unas mantas”, cuenta.
En un vídeo que grabó y difundió el arzobispado de Burgos se ven ollas en la cocina con restos de comida y un ratón. “Se han llevado hasta una cocina entera. Estaba arrancada. También se llevaron vajillas, un generador de luz eléctrica portátil con remolque...”. En la iglesia del convento, donde la exabadesa encendió una vela para despedirse, también faltaban cosas, según relata De Gamón. “De ornamentos litúrgicos no quedaba ni uno. Se llevaron un armario de roble hecho a medida. En la vitrina donde había estatuillas, tampoco quedaba ninguna”. Según el arzobispado, se intentó hacer el jueves un inventario para averiguar lo que puede faltar y, en su caso, reclamarlo y que los servicios jurídicos tomen medidas. “Pero no hubo demasiado tiempo para mirarlo todo con calma [el monasterio tiene unos 3.000 metros cuadrados]. Entendemos que en los próximos días podremos tener un listado preciso”.






