Una comitiva judicial, acompañada por agentes de la Guardia Civil, representantes del Arzobispado de Burgos y varias monjas clarisas, han intentado este viernes, sin éxito, acceder al convento de Orduña (Bizkaia) para trasladar a otro lugar a cinco religiosas mayores que vivían hasta ahora en el monasterio de Belorado y que no fueron excomulgadas en mayo de 2024.
Las ex religiosas permanecen en las instalaciones de Orduña después de haber sido llevadas allí la noche anterior por las denominadas “monjas cismáticas”, en vísperas del juicio por el desahucio de la comunidad rebelde de Belorado. La sentencia, hecha pública este viernes, las obliga a abandonar el convento, porque no han podido demostrar que son las propietarias y sí el Arzobispado que las denunció.
Según fuentes del entorno del convento consultadas por Europa Press, el objetivo de la intervención era rescatar a las cinco clarisas de edad avanzada, consideradas al margen del cisma y sobre las que pesa una orden judicial de traslado impulsada por el Arzobispado y secundada por el juez.
La operación, que incluía un dispositivo especial de transporte adaptado por las necesidades de las religiosas, no ha podido completarse debido a la negativa frontal de las cismáticas, quienes se han negado a entregar las llaves y han calificado la actuación como un “secuestro y abuso de autoridad”.







