Un par de vueltas de llave y se entra en la Segovia de mediados del siglo XV. Es la puerta que da acceso al monasterio de San Antonio el Real, que ha estado cuatro años cerrado, desde que tuvieron que marcharse las últimas tres monjas clarisas que habitaban sus más de 10.000 metros cuadrados y los casi 40.000 para huerto y otras labores. Las religiosas obedecieron la norma vaticana que obliga a una comunidad monástica inferior a cinco miembros a dejar su lugar para reagruparse en otro. Allí habían estado los últimos 533 años, pero le dijeron adiós el 13 de junio de 2021, festividad de San Antonio. Ahora la Federación de Monjas Clarisas lo ha cedido por 30 años a una asociación, Camino del Asombro, que aspira a recuperar y dar a conocer su patrimonio artístico y cultural, explica su presidente, Juan Ayres.
El monasterio, “gótico-mudéjar”, aclara por teléfono Alicia Vallina, doctora en Historia del Arte y conservadora de museos del Estado, se puede visitar, una parte, desde el pasado 13 de junio con guía y en grupos de unas 30 personas, a siete euros la entrada. Vallina es la encargada de la museografía, de que en las visitas “se ofrezca un relato ordenado y con sentido del monasterio que el público pueda entender, explicando las estancias, y que los objetos cuenten su historia”, añade. También se está trabajando para que sea accesible.






