Hasta hace apenas unas semanas, cualquier curioso que deambulase por el Real Monasterio de San Lorenzo de El Escorial podía salir del enclave sin ni siquiera percatarse de que no había visto uno de sus espacios más representativos: el Patio de los Evangelistas. Tras una intervención realizada por Patrimonio Nacional a lo largo de un año, esta zona ajardinada ha recuperado su configuración renacentista original y su unidad arquitectónica, paisajística y simbólica. Ahora, los visitantes pueden apreciar esta parte del conjunto, donde sí entraban los cortesanos hasta el siglo XIX. El patio fue concebido como el corazón espiritual de la vida monástica y había ido transformándose a lo largo de más de cuatro siglos de intervenciones sucesivas, apuntan desde Patrimonio Nacional. Por otra parte, un plano de 1865 de Salcedo de las Heras, la documentación conservada en el Archivo General de Palacio y los estudios sobre las canalizaciones hidráulicas del conjunto han guiado la recuperación del jardín. José Luis Sancho, jefe de investigación histórica de Patrimonio Nacional, explica a El Confidencial que el Monasterio de El Escorial es la obra más importante del Renacimiento español. Por motivos de conservación y de “gestión de la visita”, el Patio no se podía visitar. Además, en el recinto continúan viviendo frailes agustinos, lo que complicaba la apertura de esta zona. Patio de los Evangelistas visto desde arriba. (Guillermo Martínez) Sea como fuere, a partir de este verano los curiosos podrán acceder a este Patio de los Evangelistas, cuyo arquitecto fue un discípulo y colaborador de Miguel Ángel Bounarroti en la Basílica de San Pedro de Roma, Juan Bautista de Toledo. “Al ser un monasterio, sus piezas fundamentales son la iglesia y el claustro. Hablamos del segundo espacio más importante de todo el recinto, cuyas fachadas siguen las del Coliseo romano, de orden dórico abajo y jónico encima”, especifica el experto de Patrimonio Nacional. El más perfecto jardín en España del XVI Del Patio de los Evangelistas no solo sobresale su arquitectura, que apenas ha sufrido variaciones desde que fuera concebida en tiempos de Felipe II, sino también su jardín. “Ha sido muy interesante comprobar, porque ya habíamos investigado sobre ello, cómo el diseño original del siglo XVI continuaba en vigor”, apunta Sancho. Sin embargo, algunas plantas habían crecido en exceso y no todas se encontraban en buen estado. De ahí que la actuación realizada, financiada con 1,7 millones de euros del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia, haya sido global. “Se ha vuelto totalmente al diseño del siglo XVI, lo que hace de este jardín un caso único en España. Mantenemos los bojes tal y como eran y con la altura que debían tener”, añade el especialista. El arbusto de este tipo hallado en el Patio y que se conserva data de 1780, aproximadamente, por los estudios realizados. Además, durante la intervención de los 12 recuadros ajardinados apareció una moneda acuñada en 1778. “Todos los datos apuntan a que se realizó una replantación entre 1590 y 1780. Las plantas que han llegado hasta nosotros no eran del siglo XVI”, añade Sancho. Por otra parte, saben a ciencia cierta de dónde salió el diseño original que ahora se ha repetido, pues ya aparece contemplado en los tratados del siglo XVI, tal y como descubrió la investigadora Coro Millares. Asimismo, la recuperación del jardín ha conllevado la instalación de un nuevo sistema de riego que mejora la sostenibilidad y el mantenimiento del conjunto. TE PUEDE INTERESAR Por otro lado, la renovación del espacio ha contado con la instalación de un cortavientos de vidrio en el acceso situado frente a la escalera principal. “Esta solución protege las pinturas murales de Pellegrino Tibaldi y permite disfrutar del claustro y de su jardín durante todo el año, independientemente de las condiciones meteorológicas”, recalcan desde Patrimonio Nacional. El paraíso terrenal En parte, el arduo trabajo que han realizado diversos especialistas en la materia ni siquiera se puede apreciar a simple vista. Más allá de consolidar todos los caminos de losas de granito, ya que algunas piezas estaban desplazadas, también han restaurado las cañerías de barro que discurren bajo ellas. Asimismo, la intervención ha llegado hasta la denominada Fuente de la Vida, donde se aposentan los cuatro evangelistas en el templete ideado por Juan de Herrera, sucesor de Juan Bautista de Toledo. Esquina del Patio de los Evangelistas. (Guillermo Martínez) Sancho confirma que esos estanques tenían problemas de filtraciones, por lo que ha sido necesario levantar el suelo de mármol y devolver la estanqueidad a ese mismo mármol, pues algunas piezas presentaban fracturas y suciedad. El templete fue restaurado en la década de 1980 y se encontraba en buen estado, aunque los estanques tenían unas intervenciones de solado que había que revisar. “Sabemos que el pavimento original era de mármol gateado o pardo de Estremoz, y se ha recuperado completamente”, enfatiza el historiador. El jefe de investigación histórica de Patrimonio Nacional determina que este tipo de templetes en medio de un jardín son piezas muy importantes en la arquitectura occidental. En este caso, la creación de Juan de Herrera no constaba en el proyecto original. El templete del Patio de los Evangelistas bebe de los ideados por Donato d'Angelo Bramante, el primer arquitecto del Vaticano, al que le sucede Miguel Ángel. TE PUEDE INTERESAR El interior del templete está realizado con los tres mármoles que más le gustaban a Felipe II: el blanco de Almería, el verde de Lanjarón y el almendrado de Espejón. “Los propios oratorios del rey y la tumba de su hermana en el oratorio están fabricados con estos mismos tipos de roca”, agrega el experto. Esta zona, ideada como si fuera una imagen perfecta del paraíso terrenal, con sus cuatro ríos y un jardín cerrado, estaba dedicada única y exclusivamente a que los monjes la contemplaran sentados desde el interior del templete o paseando a su alrededor. Ahora, después de más de cuatro siglos, los visitantes del Monasterio de San Lorenzo de El Escorial podrán hacer lo mismo. Hasta hace apenas unas semanas, cualquier curioso que deambulase por el Real Monasterio de San Lorenzo de El Escorial podía salir del enclave sin ni siquiera percatarse de que no había visto uno de sus espacios más representativos: el Patio de los Evangelistas. Tras una intervención realizada por Patrimonio Nacional a lo largo de un año, esta zona ajardinada ha recuperado su configuración renacentista original y su unidad arquitectónica, paisajística y simbólica. Ahora, los visitantes pueden apreciar esta parte del conjunto, donde sí entraban los cortesanos hasta el siglo XIX.
La obra más importante del Renacimiento español, cerrada al público durante siglos, abre en el Monasterio de El Escorial
El Patio de los Evangelistas, cuyo arquitecto fue un discípulo de Miguel Ángel Bounarroti en la Basílica de San Pedro de Roma, Juan Bautista de Toledo, abre tras una restauración valorada en 1,7 millones de euros







