El Mediterráneo acaricia una pequeña playa resguardada por los acantilados del macizo del Garraf. Sobre la arena, una hilera de casetas blancas y verdes rompe con la imagen habitual del litoral catalán y mantiene viva la esencia de un antiguo barrio marinero, donde el paisaje, la tradición y la calma han sobrevivido al paso del tiempo. Se trata de Les Casetes del Garraf, una pequeña playa situada en el núcleo costero de Garraf, dentro del municipio de Sitges. Sus 380 metros de arena fina, salpicados por pequeños cantos rodados y con aguas de escasa profundidad, la convierten en un destino ideal para disfrutar del verano. Su gran seña de identidad son las 33 casetas blancas y verdes que se alinean junto a la playa con el macizo del Garraf como telón de fondo. Las casetas que dieron personalidad a la playa La historia de las casetas se remonta a la década de 1920, cuando las familias que acudían a pasar el domingo en la playa levantaban sencillas cabañas de caña para resguardarse del sol. Con el tiempo, aquellas construcciones provisionales dieron paso a casetas de madera más resistentes y, a partir de 1930, comenzaron a levantarse sobre pilares para soportar mejor los temporales de viento y mar de levante. Fue entonces cuando la Comandancia de Marina autorizó las primeras concesiones sobre el dominio marítimo-terrestre, dando forma al conjunto de las 33 casetas que aún hoy presiden la playa. La singular imagen de Les Casetes del Garraf ha traspasado el ámbito turístico para convertirse en un codiciado plató natural. Sus casetas y el paisaje que las rodea han servido de escenario para la película Krámpack y para campañas publicitarias de marcas como Audi, Coca-Cola, Freixenet, Booking, Qatar Airways o Argal, atraídas por una estampa difícil de encontrar en el Mediterráneo. Qué comer y cómo llegar a Les Casetes del Garraf Aunque conserva el encanto de un antiguo barrio marinero, la playa cuenta con todos los servicios para disfrutar de una jornada completa. Dispone de duchas, lavabos, servicio de socorrismo, alquiler de tumbonas, sombrillas y patines de pedales, además de un acceso cómodo a la arena. A pocos metros se encuentra el exclusivo Little Beach House Barcelona, del grupo Soho House. Para completar la visita, restaurantes como El Chiringuito de Garraf ofrecen una cocina de marcado sabor mediterráneo, con especialidades como arroces, suquet de rape con judiones y almejas, caldereta de arroz con bogavante o pescados frescos de lonja. La visita también puede prolongarse más allá de la playa. El núcleo de Garraf invita a pasear por su antiguo barrio marinero y acercarse al puerto deportivo, mientras que muy cerca se encuentra la histórica Bodegas Güell, una de las obras más singulares vinculadas a Antoni Gaudí. Los amantes de la naturaleza también pueden adentrarse en el Parque Natural del Garraf, un espacio protegido de relieve kárstico con senderos y miradores que ofrecen espectaculares vistas sobre el Mediterráneo. Llegar a Les Casetes del Garraf es parte de su atractivo. En coche se accede fácilmente por las carreteras C-32 y C-31 hasta el núcleo de Garraf, mientras que quienes prefieran el transporte público pueden tomar la línea R2 Sud de Rodalies y bajar en la estación de Garraf, situada a apenas unos minutos a pie de la playa. Su proximidad a Barcelona, unida al encanto de su antiguo barrio marinero, las históricas casetas de pescadores y el espectacular entorno del macizo del Garraf, convierten este rincón en una de las escapadas más recomendables del verano en la costa catalana. El Mediterráneo acaricia una pequeña playa resguardada por los acantilados del macizo del Garraf. Sobre la arena, una hilera de casetas blancas y verdes rompe con la imagen habitual del litoral catalán y mantiene viva la esencia de un antiguo barrio marinero, donde el paisaje, la tradición y la calma han sobrevivido al paso del tiempo.