Llançá, en Girona (Turismo de Llançá).Al norte de la provincia de Girona, lindando con la frontera con Francia que representan las montañas del Pirineo, se ubica uno de los pueblos más especiales de Cataluña. Sus aguas tranquilas y exclusiva belleza lo convierten en un destino esencial para conocer la tradición marinera del Alt Empordà y disfrutar de un entorno natural maravilloso. Se trata de Llançà, una pequeña villa de unos 5.033 habitantes según el Instituto Nacional de Estadística (INE), donde el mar y las playas inundan todos sus rincones. Por si fuera poco, está rodeada, tanto por tierra como por mar, por dos espacios naturales protegidos, el Parque Natural del Cap de Creus y el Paraje Natural de Interés Nacional de la Albera. PUBLICIDADEste conjunto natural hace de la localidad un paraíso para los amantes de la naturaleza, pues permite disfrutar de infinidad de actividades al aire libre y de un conjunto de playas con las montañas pirenaicas a sus espaldas, un paisaje único en España. El origen de Llançà se remonta a la antigua ciudad romana de Deciana, fundada en el año 218 a.C., cerca de la vía que atravesaba los Pirineos. Tras la destrucción de Empúries y las amenazas de incursiones piratas, la villa medieval se estableció en una posición más protegida, alejándose de la costa.Costa de Llançà, en la comarca del Alt Empordà (Restaurante Miramar)A lo largo de los siglos, la localidad fue escenario de episodios históricos destacados. Pero no fue hasta la Edad Media, gracias a su estratégica ubicación marítima y su cercanía con Francia, cuando comenzó a adquirir importancia como puesto fronterizo de gran relevancia. De hecho, en el año 1793, los franceses fueron derrotados en la localidad cuando pretendían tomar la ciudad de Roses.PUBLICIDADAl final del siglo XVII el primitivo núcleo de Llançà ocupaba una pequeña colina alrededor del Castillo-Palacio de Abad y la recién construida iglesia parroquial. El recinto fortificado constaba de un perímetro de doscientos metros de murallas y seis torres defensivas. De esta época solo se conserva la estructura vial, el castillo, la iglesia y la arcada. Actualmente, la iglesia parroquial de Sant Vicenç, de estilo barroco y construida en el siglo XVIII, y la torre románica, situados en la Plaza Mayor, son dos monumentos característicos del paisaje urbano de Llançà, y se vislumbran desde cualquier parte de la periferia de la villa. A raíz de la construcción de la iglesia, el casco histórico de Llançà se desarrolló en torno a ella. Así, se encuentra delimitado por tres calles: Dins la Vila, Major y Església. PUBLICIDADCabe destacar también la casa fortificada, la rectoría, la Casa de la Doma, el hospital, el árbol de la Libertad, el refugio Plaza de la República, el museo de la acuarela, el Molino de viento La Torre y, por supuesto, el Puerto. Sin este último no se podría entender la historia de este pueblo catalán. El barrio del Port de Llançà se configuró a partir de finales del siglo XVII, cuando varios pescadores se establecieron fuera del núcleo tradicional construyendo casas bajas grandes, de fachadas blancas, con portales amplios para facilitar la entrada de los utensilios de pesca y detectar el paso de los atunes.Aparte del conjunto monumental, otro de los principales atractivos de Llançà es su patrimonio natural, pues alberga una simbiosis perfecta entre el mar y la montaña. Con más de 20 playas y calas, la localidad sorprende al viajero con la belleza de su costa, siendo uno de los destinos más visitados del verano en la Costa Brava. Incluso para disfrutar de toda ella en su máximo esplendor, el pueblo cuenta con una impresionante ruta que recorre todo el litoral.PUBLICIDADPlaya de Grifeu, en Girona (Turismo Llançá).Este se conoce como el sendero GR-92 y a lo largo de sus siete kilómetros permite disfrutar de calas de gran belleza como son la de Port, Grifeu, la Farella y Cao del Llop. Es uno de los planes por excelencia en la región, pues además, gracias a las buenas temperaturas, se puede realizar prácticamente durante todo el año.La agenda cultural del municipio integra, además, visitas guiadas, actividades vinculadas a la pesca tradicional y jornadas dedicadas a la gastronomía local. Esta combinación de patrimonio, naturaleza y propuestas activas convierte a Llançà en un destino versátil, apto tanto para estancias de descanso como para quienes buscan experiencias más dinámicas. PUBLICIDAD