[REEL 1 · la Carpa de los Estoicos, mesas con camisetas dobladas en pilas perfectas]Hoy tocaba "rato de cultura", que es como se llama en el campamento de Ragnar a la única hora del día en que se puede estar sin apuntarse a nada, sin ser productivo, optimizando, invirtiendo en ti. La Carpa de los Estoicos está justo antes del comedor, como las tiendas de regalos de los museos o los aeropuertos, antes o después caerás en ellas. Y picarás. Básicamente, es una tienda de souvenirs con pretensiones: la mesa de novedades (ejem) está plagada de, cómo no, a Marco Aurelio, Séneca, Epicteto, Sun Tzu y Maquiavelo. Me pregunto cuántos de aquí tienen el carné de la biblioteca de su barrio. Junto a las Meditaciones, que es El Principito del campamento, una taza de 19,90€ euros que decía Memento Mori. De buen rollo desde por la mañana.PublicidadAl lado, mochilas tácticas para "operaciones" bien rematadas con la banderita de España y su versión mini llamada "el botiquín del trauma". El zurrón de supervivencia. Me quedo muerta. Y justo enfrente, una caja de Titán Creatina Edición Ragnar, 69,00€. Que nunca falte su poquito de creatina. He sentido unas ganas irrefrenables de coger el micro de la caja y cantarles: "Con un poco de creatina, esa píldora que os dan. La píldora que os dan pasará mejor. Si hay un poco de creatina, esa píldora que os dan. Satisfechos tomaréis", pero luego he pensado que seguro que no les va a Mary Poppins, y si la reconocen, se harán los tontos. Les molaría más un discurso dramatizado rematado con el clásico: "Lo que hacemos en la vida tiene su eco en la eternidad" de Gladiator antes de la batalla. Aunque después vayan a hacer trading hasta la hora de comer. Todo lo que suene a sufrimiento voluntario como vía de crecimiento despierta interés y atrae reales. Iván se queda ojeando peligrosamente unos ejemplares de No me puedes lastimar y Nunca terminar: Desencadena tu mente y gana la guerra interior de David Goggins, el auténtico rey del merch del sufrimiento. Su historia de infancia es muy triste, por lo que sé, un puto amo monetizando el trauma.Al final ha optado por una camiseta de centurión al parecer diseñada por Llados. Sin mirarme, sin ticket ni bolsa, se la ha puesto directamente encima de la que llevaba. Lo de la camiseta chorra es lo de menos, llevamos cuatro años comprando tonterías de vacaciones el uno delante del otro, pero sí que he echado de menos nuestro ritual del "¿qué te parece?" que hacíamos siempre, se me ha quedado clavado más que la propia camiseta. Le he cogido la mano, sin más, como hago siempre. No ha estado muy receptivo. Le he preguntado si estaba bien. "Estoy centrado", me ha dicho, con una voz mucho más distante y grave que la suya habitual. "Centrado en qué". "En no necesitar a nadie". Iba a empezar una bronca, pero, ¡silencio! Comienza la proyección de El club de la lucha (¿otra vez?). Ayer me di cuenta de que no la ven como sátira, sino con literalidad literal.[REEL 2 · fuera de la carpa, banco de madera, sombra de mentira de un toldo de feria]Me he escapado en medio de la proyección. Adentrándome un poco en la zona de los incels he visto que duermen al lado de las letrinas que ellos mismos excavaron. Iván me contó que se jactan de que su píldora es negra, la roja, dicen, es para lo que no quieren despertar del todo. Aunque intuyo que es mejor no vacilar con ellos, me he acercado un poco de todas formas, con la excusa tonta de ofrecerles uno de mis sprays de repelente de sobra, porque soy así de lista. Cinco tiendas más pequeñas que las de las demás zonas del campa, sin bandera ni runa ni cartel pirograbado identificativo, solo una cuerda de tender con calcetines grises y calzoncillos con palominos mal frotados puestos a secar al sol. Ni rastro del hilo musical de phonk que suena por todo el campamento, ni el podcast de Joe Rogan de fondo, ni mucho menos risas espontáneas. Uno de ellos, sentado en el suelo con la espalda contra la letrina, escribe algo en un cuaderno, muy ensimismado.Kevin me ha visto merodeando y ha venido casi corriendo: "Vera, en serio, esta zona ni olerla." Le he preguntado por qué. Se ha quedado un segundo callado, buscando la frase correcta, y al final ha dicho solo: "Tú hazme caso. Son peligrosos". He sentido que los papeles se invertían entre Kevin y yo. Me he dejado ayudar y nos hemos ido corriendo a la piscina, justo a tiempo para la sesión de inmersión en agua helada. Yo lo llamo el aquagym de los criptobros.Publicidad[REEL 3 · junto al abrevadero, mediodía, el sol pegando de lleno en el hielo]¡Hola! Estamos junto al abrevadero de la finca de al lado. Al parecer es el mismo donde bebían las vacas hasta hace dos veranos, según me ha contado uno de los que llevan aquí montando el campamento. Ahora tiene una runa pintada en un lateral y un cartel apoyado en una silla plegable que dice: EL FIORDO. Protocolo de Forja Nórdica. 35€ el baño. Dentro, hielo comprado esta misma mañana en el Mercadona de Almendralejo, todavía con la bolsa de plástico flotando en una esquina, simplemente, nadie se ha molestado en sacarlas.Chad cronómetro en mano (es el mismo temporizador de cocina con el que Marta fingía controlar las tartas ayer) mientras va llamando uno por uno para que prueben la rutina de "la forja": cabeza dentro treinta segundos, luego un minuto, y así, hasta que el cuerpo aguante. Iván ha aguantado cuarenta y dos segundos. Chad ha anotado el número y le ha celebrado la hazaña: "nada mal para ser tu primera vez, campeón". Lo ha hecho con la misma voz con la que ayer proclamó al grupo lo de que tengo cara de Stacey. Tengo ganas de abrazar a Iván pero no parece con ganas. Busco en el móvil qué le pasa exactamente al cuerpo cuando se mete de golpe en agua a esa temperatura. La palabra que me ha salido primero ha sido "hidrocución". No he seguido leyendo. Me he guardado el móvil en el bolsillo y he vuelto a mirar la cola, que seguía avanzando, ordenada, con una ilusión contenida. Forzada. La bolsa del Mercadona sigue flotando en una esquina del abrevadero.#asediodealamanosfera #ragnarcamp #elfiordoAsedio a la manosferaEs una serie veraniega de diez capítulos que narra la infiltración de Vera, una chavala disfrazada de novia despistada, en Ragnar Camp, campamento ficticio masculinizante donde se dan cita prácticas de fitness extremo, biohacking absurdo, incels de cercanías, emprendimiento chuchurrío, criptocultura y otras técnicas de captación típicas de las sectas comerciales. Una investigación narrada como comedia de infiltración.Si quieres empezar desde el principio, lee el capítulo 1 → https://www.publico.es/mujer/marco-aurelio-cobra-suscripcion.html