El Mundial de 2030 movilizará en España una inversión cercana a 2.500 millones de euros , con un impacto esperado de más de 5.000 millones de aportación al PIB, según estimaciones del Gobierno en el BOE y de un estudio de PwC para la Real Federación Española de Fútbol (RFEF). La crisis migratoria con Marruecos y la posibilidad de una final en Casablanca han provocado que formaciones como Sumar, Podemos y Vox coincidan en exigir la exclusión del país africano de la organización. Las dos formaciones de izquierdas plantean incluso abandonar el proyecto si esta condición no se cumple, lo que pondría en riesgo una previsión de 3.700 millones de euros en gasto turístico en nuestro país.La estimación de PwC sostiene también que el torneo generará más de 90.000 empleos —56.000 de ellos directos—, así como 1.800 millones de euros de recaudación fiscal y más de 1.000 millones de inversión extranjera.
España parte con una ventaja de peso frente a otros anfitriones: la mayor parte de sus grandes infraestructuras ya existe. La candidatura incluyó once estadios —Anoeta, Camp Nou, Gran Canaria, La Cartuja, La Rosaleda, Metropolitano, Nueva Romareda, RCDE Stadium, Riazor, San Mamés y Santiago Bernabéu—, frente a los seis de Marruecos y los tres de Portugal. La lista, sin embargo, sigue abierta: A Coruña y Málaga renunciaron debido a las estrictas exigencias de FIFA y la federación quiere incorporar a Valencia y Vigo. Un reparto que explica por qué España aspiraba a quedarse con las tres piezas de mayor valor del torneo: la final, el centro de operaciones de la FIFA y el Centro Internacional de Prensa.













