Guasón hasta la médula, tal vez para rebatir el arquetipo del solemne y malhumorado escritor francés, David Foenkinos (París, 1974) habla de su última novela, Todos aman a Clara (Alfaguara), como si no fuera con él. Pero reconoce que hay mucho de sí mismo en sus páginas.Ligera y profunda a la vez, la obra trata en su primera parte del amor y la pareja; en la segunda, de la tragedia que rompe la vida cotidiana de la familia en un grave accidente de coche, y en la tercera, de la escritura y la dificultad de escribir.“Lo que me interesa es encontrar situaciones fascinantes, o al menos sorprendentes, en la vida”“Es una novela impregnada de una energía un tanto mística”, analiza Foenkinos sobre esa chica que “se convierte en clarividente” al salir del coma. “Es en la última parte cuando nos damos cuenta de que todo tiene sentido y está conectado”, explica sin desvelar la intriga. “Fue muy emocionante desde el punto de vista narrativo contar con alguien capaz de cambiar la vida de otras personas. Y luego está ese escritor un tanto mítico que ya no escribe y al que adoramos precisamente porque ya no escribe. Es bastante misterioso, y sabemos que ambos se encontrarán”, apunta.La psicología de los personajes, la descripción de sus sentimientos y emociones, es esencial para Foenkinos: “Lo que me interesa es encontrar situaciones fascinantes, o al menos sorprendentes, en la vida. Por ejemplo, la relación entre los padres que se reencuentran en el hospital me resulta muy cautivadora. Cuando ves a alguien con quien has vivido mucho tiempo, lo conoces íntimamente, de inmediato, y eso me parece sugerente desde un punto de vista novelístico: reencontrarte con alguien a quien no has visto en años, en un contexto muy doloroso, y que esa intimidad se reavive. Para mí, eso es muy simbólico en la obra. En un pasaje digo que en todo amor hay dolor, pero en cada dolor también hay una especie de belleza y la posibilidad de renacer”.Y, efectivamente, Todos aman a Clara tiene también una lectura en clave de novela romántica: “Es cierto. Es un libro que habla mucho sobre el amor. Por ejemplo, la historia del escultor que hizo El ángel del dolor tras la muerte de su esposa me fascina. Es muy hermoso ese amor perdurable, una declaración a través del tiempo. Y la idea de que podemos conversar con los muertos de alguna manera es un tema recurrente en el libro”.Así es, Foenkinos está convencido de que es realmente posible ver más allá de lo fenomenológico: “Hay gente que tiene esta percepción extrasensorial. Tenemos sensaciones un tanto extrañas, como el déjà vu. Algunos dicen que se debe a que nuestra mente está por delante de nuestro cuerpo. Ya lo hemos experimentado porque nuestra mente ya está ahí. Entonces, si estamos por delante, significa que podemos conocer el futuro, como en los sueños premonitorios. Yo estuve gravemente enfermo a los 16 años. Tuve una experiencia cercana a la muerte y reviví con el amor por la lectura y la escritura”, reflexiona sobre las analogías entre su propia vivencia y la de Clara, que tiene “destellos de intuición”.“¿Qué hacemos cuando tenemos la capacidad de sentir la vida de los demás?”, se preguntaba, y una posible respuesta es la que da su novela: “Al principio es difícil; todos quieren conocer a Clara, quien poco a poco entenderá qué va a hacer con su don. La clarividencia es un tema que me fascinó. De hecho, conocí a muchos clarividentes mientras escribía el libro, pero no para predecir mi futuro, sino para que me explicaran el origen de mi peluche”, bromea.Y por ahí se deslizan el destino, el azar, el libre albedrío... “En última instancia, tenemos la sensación de que todo está predeterminado. Y por eso podemos sentirnos culpables, pero no demasiado, porque hay algo parecido a la predestinación, y nos damos cuenta... Nos preguntamos: ¿y si hubiera sido un segundo después? Todo podría haber sido diferente. Pero creo que todo está escrito y todo tiene un significado. Independientemente de lo que hubiera hecho, el destino de Clara era tener ese accidente”.En cuanto al escritor frustrado, el otro protagonista de la novela, y su pasión amorosa por una mujer mayor que él, ¿hay también un trasfondo personal? “No, pero es un sueño autobiográfico. De hecho, para mí la diferencia de edad es completamente irrelevante”, responde al hablar de las semejanzas de esa historia ficticia suya y la real de Emmanuel Macron y su esposa. “Conozco muy bien a Brigitte. La veo a menudo. Le encantan los escritores. Es maravillosa, muy interesante e inteligente. Lee mucho. Se interesa por los demás, a diferencia de muchos políticos que solo hablan de sí mismos”, galantea Foenkinos, entre burlas y veras, a la pareja del presidente de la República Francesa. ¡En guardia!Licenciado en Filología y Periodismo y posgraduado en Crítica Literaria, sigue la actualidad cultural en Madrid
“Todo está escrito, estamos predestinados”
David Foenkinos novela en ‘Todos aman a Clara’ el don de clarividencia tras una experiencia traumática








