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agosto

01:28Hay escenas que todos creemos haber visto aunque nunca hayan ocurrido. Una de ellas es Cristo crucificado bajo un cielo convertido en noche, con el Sol oculto como si un eclipse hubiera cubierto la Tierra. Est� en cuadros medievales, en frescos renacentistas, en grabados barrocos y en superproducciones de Hollywood. El cielo se oscurece, los presentes levantan la vista y la naturaleza parece contener la respiraci�n. Es una imagen tan poderosa que resulta casi imposible separarla de la historia. El problema es que, desde el punto de vista de la astronom�a, ese eclipse nunca existi�.Parad�jicamente, fueron algunos pensadores cristianos quienes primero advirtieron la contradicci�n. Mucho antes de que existieran telescopios espaciales o programas capaces de reconstruir el cielo de hace dos mil a�os, ya hab�a quien se�alaba que la cronolog�a de la Pascua hac�a imposible un eclipse solar. Uno de los pocos aspectos de la Pasi�n sobre los que la mec�nica celeste permite una respuesta rotunda.Un eclipse de Sol solo puede producirse cuando la Luna se sit�a entre la Tierra y el Sol. Es decir, durante la luna nueva. La crucifixi�n, en cambio, se sit�a durante la Pascua jud�a, que conmemora la liberaci�n de los israelitas de la esclavitud en Egipto y comienza el d�a 15 del mes hebreo de Nis�n, que coincide con la luna llena posterior al equinoccio de primavera. Cuando hay luna llena, la Tierra se encuentra entre el Sol y la Luna. Nuestro sat�lite aparece completamente iluminado porque est� justo al lado contrario del cielo respecto al Sol, por lo que es geom�tricamente imposible que pueda taparlo.La ciencia pod�a descartar el eclipse, pero no pod�a explicar por s� sola por qu� aquella imagen hab�a arraigado con tanta fuerza en la memoria colectiva. Entonces, �de d�nde sale esa idea? Los tres Evangelios sin�pticos narran un episodio llamativo. Desde el mediod�a hasta media tarde, aproximadamente entre las doce y las tres, �hubo oscuridad sobre toda la tierra�. La frase ha alimentado durante siglos todo tipo de interpretaciones. El historiador cristiano Sexto Julio Africano cit� al cronista Fleg�n de Trales para defender que aquel eclipse hab�a sido real, hasta que se top� con la astronom�a.El te�logo Or�genes de Alejandr�a respondi� ya en el siglo III que un eclipse solar durante la Pascua resultaba imposible, y eso sin conocer todav�a las leyes de la gravitaci�n ni la f�sica moderna. Bastaba observar las fases de la Luna para comprender que ambas cosas no pod�an suceder al mismo tiempo.Los programas inform�ticos permiten reconstruir con enorme precisi�n la posici�n del Sol y la Luna en cualquier fecha hist�rica, y todos llegan a la misma conclusi�n: durante los a�os en los que probablemente tuvo lugar la crucifixi�n no pudo producirse un eclipse total de Sol durante la celebraci�n de la Pascua.Pero eso no significa que la oscuridad descrita por los Evangelios no existiera. Las hip�tesis son variadas. Algunos investigadores creen que el texto emplea un lenguaje simb�lico inspirado en pasajes del Antiguo Testamento para expresar el duelo de toda la creaci�n. Otros apuntan a una intensa tormenta de polvo, relativamente frecuente en Oriente Pr�ximo, y capaz de oscurecer el cielo durante horas. Tambi�n se ha sugerido un episodio excepcional de nubosidad o simplemente un recurso literario destinado a transmitir la trascendencia del momento. Ninguna de esas explicaciones necesita que la Luna ocultara el Sol.Sin embargo, el arte no tard� en eclipsar a la ciencia. De hecho, la astronom�a perdi� la discusi�n mucho antes de empezarla. Desde los primeros siglos del cristianismo, la Crucifixi�n comenz� a representarse bajo un cielo profundamente alterado. En numerosos mosaicos bizantinos aparecen el Sol y la Luna acompa�ando la escena, a veces incluso con rasgos humanos, como si toda la creaci�n asistiera conmocionada a la muerte de Cristo.Esa tradici�n pas� despu�s a la gran pintura europea. En la Crucifixi�n de Matthias Gr�newald, realizada para el Retablo de Isenheim, el cielo aparece sumido en una oscuridad casi sobrenatural que acent�a el dramatismo del momento. Algo parecido sucede en las distintas versiones de la Crucifixi�n pintadas por Tintoretto para la Scuola Grande di San Rocco, donde las nubes negras y una luz espectral convierten el Calvario en un escenario casi apocal�ptico.Durante la Edad Media, el cielo empez� a oscurecerse cada vez m�s. Los pintores no buscaban reproducir un fen�meno astron�mico, sino expresar visualmente el significado del relato evang�lico: si mor�a el Hijo de Dios, el universo tambi�n se apagaba.En Espa�a, El Greco llev� ese recurso al extremo. En su Crucifixi�n, conservada en el Museo del Prado, el cielo se vuelve tormentoso y la luz parece extinguirse alrededor de la cruz. No intenta reproducir un eclipse, sino expresar que la naturaleza participa en el sufrimiento de Cristo. Y lo mismo ocurre en muchas obras de Francisco de Zurbar�n y Diego Vel�zquez, donde el fondo oscurecido funciona como un recurso teol�gico m�s que astron�mico.La iconograf�a lleg� a ser tan influyente que, incluso cuando los artistas no pintaban un disco solar ocult�ndose, el espectador moderno identificaba de inmediato ese cielo ennegrecido con un eclipse. Porque lo que representan esas obras no es un fen�meno celeste, sino el luto del universo entero, en el que la astronom�a pinta, literalmente, muy poco.