Llega el calor y, con él, la idea de encender el horno durante horas pierde casi todo su atractivo, relegando a un segundo plano a grandes clásicos de la cocina italiana como la lasaña. Sin embargo, renunciar a esta joya gastronómica durante los meses estivales es un sacrificio innecesario. La clave para seguir disfrutando de sus reconfortantes capas sin sofocarse en la cocina reside en reinterpretarla en versión fría: sustituir las pesadas bechameles y los ragús calientes por cremas ligeras de queso, hortalizas de temporada, pescados marinados y salsas refrescantes.

Te traemos cuatro propuestas de lasañas frías, originales y llenas de sabor que demuestran que el plato más reconfortante del recetario italiano también puede convertirse en el rey indiscutible de tus menús de verano.

Lasaña fría de atún, pimiento morrón y salsa rosa

Esta primera propuesta es todo un homenaje a la cocina práctica de verano: rápida, familiar y reconfortante. Combina ingredientes tradicionales de la despensa estival (como el atún, el pimiento morrón y las aceitunas) ensamblados en capas con la suavidad de la salsa rosa. Es una opción perfecta para preparar con antelación, dejar enfriar en la nevera y disfrutar recién sacada al volver de la playa o la piscina. Apunta los siguientes ingredientes para cuatro comensales: