En verano existen pocos momentos tan indeseables como tener que cocinar con el horno. Aunque es innegable que este electrodoméstico es uno de los más prácticos de nuestras cocinas, también es cierto que puede llegar subir la temperatura de la estancia unos cuantos grados. Por si fuera poco, el acto de abrir un horno encendido en estas fechas viene acompañado de una bocanada de aire caliente. En consecuencia, no es descabellado pensar que el horno solo se puede encender por una buena razón. Aquí entra la lasaña verde, una receta deliciosa y fácil de preparar, un contrapunto a las recetas con salsa de tomate que han llegado a nuestras fronteras.
Aunque, a primera vista, esta receta diste mucho de otras que se perciben en las cocinas españolas como convencionales, la lasaña verde cumple principios básicos comunes con el resto de recetas. Y es que, también están formadas por tres elementos: la pasta, el relleno y la bechamel.
Las placas de lasaña le darán estructura a esta receta, posiblemente el elemento que más condiciona el tiempo que debes dedicarle al plato. Puedes prepararlas caseras, comprar pasta fresca, o adquirirla seca. La última opción, la más común, puede llevarte unos 10 minutos si fuera necesario ponerlas a remojo.







