El horno tostador es uno de los electrodomésticos más prácticos en la cocina, pero también uno de los que más rápido acumula grasa, migas y residuos quemados.

Con el uso diario, es común que el vidrio se cubra de una película amarillenta, que aparezcan olores a quemado o incluso que el aparato empiece a generar humo al encenderse.La clave para evitar estos problemas no está en limpiezas profundas ocasionales, sino en el mantenimiento constante y en un ingrediente casero muy efectivo: el bicarbonato de sodio.El bicarbonato de sodio se utiliza como una pasta mezclada con agua para ablandar la grasa y los restos de comida adheridos en el interior del horno tostador.

Su textura suave ayuda a desprender la suciedad sin dañar las superficies ni los acabados del electrodoméstico.Aplicado sobre manchas difíciles o zonas con restos quemados, se deja actuar durante varios minutos antes de retirarlo con una esponja húmeda.

Esto facilita la limpieza sin necesidad de productos químicos agresivos.Antes de comenzar cualquier limpieza, el horno debe estar apagado, desenchufado y completamente frío.

Esto es fundamental para evitar accidentes.El proceso básico incluye retirar la bandeja de migas, las rejillas y la bandeja de goteo, que deben remojarse en agua con jabón para facilitar la eliminación de grasa.En el interior, se recomienda limpiar con un paño húmedo, prestando especial atención a las esquinas y sellos de la puerta.