El verano es la estación más generosa en el huerto. Los calabacines, las berenjenas, los pimientos, los pepinos, los tomates, las patatas nuevas, las remolachas o las judías verdes son algunas de las hortalizas que nos brinda la tierra en estos meses del año y que, a medida que van pasando las semanas, llenan los puestos de los mercados con sus aromas y colores.
Echar a la cesta de la compra productos de temporada siempre es la mejor decisión. Con ese gesto estamos llevando a nuestra despensa y luego a la mesa frutas o verduras en su mejor momento: por su sabor, su textura y el aporte de nutrientes. Si a ello le sumamos que los productos sean de proximidad, la elección ya es redonda: al recorrer menos kilómetros conservan mucho mejor sus propiedades y el impacto ambiental se reduce.
No es la única ventaja de las hortalizas de temporada. Al estar en su mejor momento, no necesitan elaboraciones complejas para brillar en la mesa. Con los ingredientes bien frescos, harán falta pocos minutos de plancha, un salteado rápido o combinarlos en crudo para conseguir unos platos repletos de sabor. Con esta premisa, el verano es una estación perfecta para preparar recetas muy ligeras y frescas en menos de 30 minutos.








