Frescas o templadas, como guarnición o como plato único, estas sencillas recetas pueden ser tus aliadas de la temporada
Las ensaladas no son solo cosa del verano ni un recurso para quienes evitan encender el fuego; ya bien adentrados en el otoño, podemos seguir sacándoles mucho partido. Atrás quedan el tomate, el pepino, las frutas de hueso y otros productos estivales para dar paso a los que están ahora de temporada: la calabaza, el boniato, las coles, el aguacate o los cítricos, entre otros. Combinados con granos, legumbres, proteínas animales o frutos secos dan lugar a platos reconfortantes, frescos (o templados) y llenos de color. Aquí van seis ideas otoñales para seguir comiendo productos de la huerta de mil y un maneras. Las cantidades indicadas están pensadas para dos a cuatro comensales.
Empezamos sin rodeos con la calabaza, la reina indiscutida del otoño. Asada aporta dulzura y se lleva de maravilla con la acidez de la naranja y el punto salino y avinagrado del aliño con alcaparras. La col lombarda –puedes usar col blanca también– y el pan tostado le ponen el toque crujiente y redondean la ensalada con textura y color.
¿Cómo prepararla? Comienza calentando el horno a 180 ºC. Rompe 100 g de pan con buena miga en trozos pequeños-medianos con las manos. Disponlos en una bandeja de horno con papel vegetal y rocíalos con un chorrito de aceite de oliva. Salpimentalos y muévelos para que se impregnen bien. Hornéalos, dándoles la vuelta de vez en cuando, hasta que estén dorados. Déjalos enfriar. Sube la temperatura del horno a 200 ºC. Pela, despepita y corta en cubos 400 g de calabaza (cacahuete o de otro tipo).






