Mohamed VI le ha tomado la medida a la Espa�a sanchista. De nada ha servido el reconocimiento de la soberan�a de Rabat sobre el Sahara Occidental.A comienzos de noviembre 1975 fui en un jeep del ej�rcito desde El Aai�n, entonces capital del Sahara Occidental que patrullaban las Tropas N�madas y sus oficiales espa�oles, a la frontera con Marruecos. Al llegar pude contemplar un vasto vac�o que era todav�a m�s solitario y hostil de lo que ya lo es el desierto porque que se me dijo que estaba minado. En la distancia se divisaba bien con prism�ticos una inmensa acampada que bajo el t�tulo de la Marcha Verde hab�a sido convocada por Hassan II, rey de Marruecos. Se hab�a agrupado para tomar con su presencia f�sica el territorio espa�ol.Esa ma�ana observ� un revuelo en el campamento y como un hombre comenzaba a cruzar lentamente aquella peligrosa tierra de nadie. De inmediato alz� el vuelo un helic�ptero ligero que estaba aparcado cerca de donde estaba y su pilot� enfil� casi a ras del suelo al ingenuo individuo que con mucha calma caminaba hacia el punto de observaci�n donde me encontraba. El que pilotaba aquel aparato era un fen�meno porque a fuerza de embestidas consigui� echar atr�s a aquel espont�neo y devolverle al campamento de la muchedumbre marroqu�.Muchos a�os despu�s cont� esta an�cdota que se me hab�a quedado grabada cuando surgi� el tema de la Marcha Verde en una cena que daba en Madrid el embajador de una potencia occidental. Ante la sorpresa generalizada, y desde luego de la m�a, uno de los comensales que era un militar de muy alto grado y ya en la reserva dijo que �l fue el piloto en aquel incidente.Lo que recuerdo muy bien fue que el protagonista de esa arriesgada acci�n nos dijo que era vital echar al intruso que avanzaba por tierra de nadie porque lo que preocupaba al mando era que las minas eran deficientes y no explotar�an. Si el sujeto hubiera conseguido cruzar tranquilamente ese espacio y entrar en el Sahara Occidental una avalancha de acampados le hubiera seguido. �Como iba a disparar el Ej�rcito a una masa desarmada?No se repiti� el incidente porque muy pocos d�as despu�s Espa�a se dispuso a ceder el territorio y Hassan II desconvoc� una Marcha Verde que hab�a triunfado sin pegar un tiro y sin pisar una mina. Marruecos ten�a lo que medio siglo despu�s Donald Trump llama descaradamente "las cartas" y la Espa�a de un Franco que agonizaba no ten�a ninguna.Henry Kissinger, secretario de Estado de Estados Unidos en aquel entonces, orden� la firma tripartita del llamado Acuerdo de Madrid con Marruecos y Mauritania, pa�ses receptores ambos de la ayuda al desarrollo norteamericano, porque prefer�a un Sahara Occidental gobernado por Rabat y por Nuakchot a que fuese, tras la desconolizaci�n prometida por Espa�a, un estado supuestamente independiente que a trav�s del Frente Polisario ser�a controlada por el prosovi�tico r�gimen de Argelia.Estrecho margen de maniobra�Tiene "cartas" hoy Madrid para defender la espa�olidad y la independencia de sus ciudades aut�nomas en territorio marroqu� cuando Mohamed VI, que sucedi� a su padre en el trono en 1999, organiza una Marcha Verde 2.0 sobre Ceuta? Si as� lo desea el monarca alauita, la invasi�n de esta plaza ser� seguida por otra sobre Melilla. Al igual que Hassan, Mohamed considera que ambas son "territorios ocupados".Una te�rica diferencia entre la efectividad de un movimiento de masas marroqu� hace cinco d�cadas y otro hoy es que Espa�a, como miembro de la Uni�n Europea, no est� pol�ticamente aislada como lo estuvo en el franquismo. Pero, en la pr�ctica, tal apoyo no est� asegurado.Los socios de Espa�a acusan al Gobierno de Pedro S�nchez de no haber anticipado ni, mucho menos, evitado la masiva entrada de ilegales en el espacio Schengen que todos comparten. Con S�nchez, Ceuta es un coladero que aprovecha la inmigraci�n magreb� y para los veintis�is otros gobiernos del bloque europeo la seguridad de sus fronteras es el tema prioritario.De EEUU no cabe esperar ning�n gesto de solidaridad. Seg�n Trump, en Espa�a "no saben que hacer" y la crisis se debe a una "d�bil aplicaci�n de la ley, mala Administraci�n y unas leyes muy progresistas". El Gobierno de Rabat no recibir� ninguna queja p�blica por parte de Washington porque el Marruecos de Mohamed VI es el m�s fiel aliado �rabe entre los que cuenta Estados Unidos. Tambi�n lo es de Israel.De nada le ha servido a S�nchez su reconocimiento hace tres a�os de la soberan�a de Rabat sobre el Sahara Occidental ni sus reiteradas declaraciones de que la relaciones hispano-marroqu�es gozan de un inusitado "clima de confianza mutua y de plena cooperaci�n como nunca antes hab�a existido entre ambos pa�ses".Mohamed VI le ha tomado la medida a la Espa�a sanchista y la torea igual que hizo Hassan II con la tardofranquista. Hoy, ni el m�s experimentado pol�tico es capaz de pilotar la detenci�n de una nueva Marcha Verde.