La crisis migratoria vivida en Ceuta hace unos días recupera el fantasma de la Marcha Verde en 1975, cuando Marruecos utilizó también de manera masiva una movilización reclamar la sobaría del Sáhara Occidental. En ese momento, Rabat presentó 350.000 civiles para completar una operación que precipitó la salida española del territorio y terminó desembocando en los Acuerdos de Madrid, entre España, Marruecos y Mauritania.Más de cincuenta años después, aunque con alguna que otra semejanza, los acontecimientos recientes no son del todo equivalentes a la Marcha Verde. El único elemento común fue y ha sido utilizar la frontera como un instrumento de presión política. Entonces con un objetivo claro territorial y hoy como una cuestión migratoria y fronteriza. Aunque en realidad todo se traduce en términos económicos.

Seguridad económica en la frontera

La ciudad autónoma de Ceuta es apenas un pequeño territorio de unos casi 20 kilómetros cuadrados en comparación con los más de 600 km de Madrid capital. Por su posición geográfica es especialmente sensible a los flujos fronterizo, de igual manera que también lo es Melilla. En este caso, los datos del Instituto Nacional de Estadística correspondientes a 2024 indican un crecimiento del PIB de tan solo 1,1%, frente al 3,5% del resto del país. Además, la misma fuente resalta un PIB per cápita de poco más de 23.200 euros, casi un 29% por debajo de la media española (32.633).