La crisis registrada entre el 30 y el 31 de julio en la ciudad autónoma de Ceuta, cuando entre 50.000 y 60.000 personas, según el Ministerio del Interior español y el Gobierno local, cruzaron desde Marruecos hacia territorio español en menos de tres días —cifra que posteriormente Interior elevó a 72.000 entradas—, desencadenó una crisis diplomática en la Unión Europea y reabrió el debate sobre la gestión de las fronteras exteriores del bloque.El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, informó posteriormente de que cerca de 70.000 migrantes ya habían regresado a Marruecos, aunque reconoció que era difícil establecer una cifra definitiva debido a la magnitud del operativo.En este contexto cobra especial relevancia un análisis elaborado por el Centro Superior de Estudios de la Defensa Nacional (Ceseden), organismo dependiente del Ministerio de Defensa de España, que sostiene que la migración irregular desde África ha dejado de ser únicamente un desafío humanitario para convertirse también en un asunto de seguridad nacional, política exterior y estabilidad regional. PublicidadUn fenómeno impulsado por múltiples factoresEl Ceseden sostiene que la migración irregular desde África hacia España no responde a una única causa, sino a la convergencia de factores económicos, sociales, políticos, demográficos e históricos que se han consolidado durante décadas. El estudio explica que el fenómeno debe entenderse desde la teoría de los factores de expulsión y atracción (push-pull) y no únicamente desde una perspectiva humanitaria. Entre los factores de expulsión, el organismo identifica la pobreza, el desempleo, la falta de oportunidades económicas, el crecimiento demográfico, la inestabilidad política, los conflictos armados y los desplazamientos forzados. A ello se suman los efectos del cambio climático y de los desastres naturales, que deterioran las condiciones de vida en distintas regiones africanas y obligan a miles de personas a abandonar sus hogares. En contraste, España representa un importante factor de atracción debido a su cercanía geográfica con el norte de África, la percepción de estabilidad política, las posibilidades de empleo —especialmente en sectores como la agricultura, la construcción y los servicios— y la expectativa de acceder a mejores condiciones de vida.PublicidadPublicidadEl análisis también resalta el papel de las redes migratorias, conformadas por familiares y comunidades africanas asentadas desde hace años en España. Estos vínculos facilitan información, alojamiento, apoyo económico y contactos a quienes desean emigrar, reduciendo los riesgos del viaje y favoreciendo la continuidad de los flujos incluso cuando se endurecen los controles fronterizos. Asimismo, el Ceseden recuerda que España pasó de ser un país tradicionalmente emisor de emigrantes a convertirse, desde finales del siglo XX, en uno de los principales receptores de inmigración procedente del Magreb y del África subsahariana, consolidando una estrecha relación económica, social y cultural entre ambas orillas del Mediterráneo. España, la puerta sur de EuropaEl informe subraya que la posición geográfica de España la convierte en la principal frontera terrestre entre África y la Unión Europea. Por ello, la Estrategia de Seguridad Nacional 2021 considera la migración irregular como uno de los principales retos estratégicos del país, debido a sus implicaciones para la seguridad, la política exterior y la estabilidad regional. Canarias concentra la principal ruta marítimaEl Ceseden identifica dos grandes corredores de acceso irregular: la ruta mediterránea occidental, que conecta Marruecos con la península, Ceuta y Melilla, y la ruta atlántica, desde la costa occidental africana hasta las Islas Canarias.El organismo señala que el reforzamiento de los controles en el Mediterráneo ha desplazado buena parte de la presión migratoria hacia Canarias, donde los migrantes afrontan travesías mucho más largas y peligrosas.Con base en estadísticas del Ministerio del Interior español, el informe destaca que 2024 cerró con 63.970 entradas irregulares, el mayor registro del período 2017-2024. De ese total, 61.323 personas llegaron por vía marítima y 46.843 desembarcaron en Canarias, consolidando al archipiélago como el principal punto de acceso irregular a España. PublicidadSin embargo, los datos más recientes muestran un cambio de tendencia. Hasta el 31 de julio de 2026, las llegadas a Canarias se redujeron un 59,6 %, al pasar de 11.575 migrantes en el mismo periodo del año anterior a 4.675. En contraste, las llegadas por vía marítima a la península aumentaron un 22,2 %, hasta 4.358 personas, mientras que Baleares registró un incremento del 10,1 %, con 3.864 entradas.Ceuta y Melilla registraban un fuerte aumento antes de la crisisLa presión migratoria sobre Ceuta ya era visible antes de la llegada masiva de finales de julio. Según el último boletín del Ministerio del Interior, entre el 1 de enero y el 31 de julio habían ingresado de forma irregular 3.835 personas por vía terrestre —incluidos los cruces a nado—, lo que representa un aumento del 164,1 % respecto al mismo periodo de 2025.En Melilla también se registró un incremento significativo. Las entradas pasaron de 149 a 347 migrantes, más del doble en comparación con el año anterior.La crisis de CeutaLas imágenes de miles de personas entrando simultáneamente en Ceuta provocaron una fuerte conmoción política en España y Europa. El presidente de la Ciudad Autónoma, Juan Jesús Vivas, aseguró que “unas 60.000 personas” habían accedido al enclave entre el miércoles y el viernes. El Ministerio del Interior situó inicialmente la cifra en unos 50.000 migrantes, aunque posteriormente la actualizó hasta 72.000 entradas.La magnitud del episodio equivale aproximadamente al 70 % de la población de Ceuta, una ciudad de alrededor de 84.000 habitantes y apenas 18,5 kilómetros cuadrados, y supera ampliamente la crisis migratoria de mayo de 2021, cuando unas 12.000 personas cruzaron la frontera en pocos días.El Gobierno español confirmó además que al menos 67 migrantes murieron durante los intentos de alcanzar territorio español.¿Qué provocó la llegada masiva?La actuación de Marruecos centró buena parte del debate político.El periodista especializado en el Magreb Ignacio Cembrero sostuvo a la agencia AFP que las fuerzas de seguridad marroquíes “están de brazos cruzados” y afirmó que “para llegar al espigón que marca la frontera entre Ceuta y Marruecos hay barreras de policías y de fuerzas auxiliares que es evidente que les han dejado pasar. Si no, esto no habría sucedido”.Por su parte, el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, calificó lo ocurrido como una “violación y ataque a la integridad territorial” de España.Entre las posibles explicaciones figura también la sentencia del Tribunal Supremo español del 8 de julio, que estableció que las denominadas “devoluciones en caliente” no pueden aplicarse a quienes llegan por vía marítima. Sánchez afirmó que las “mafias que trafican con seres humanos” realizaron una “lectura interesada” de esa resolución judicial para incentivar las salidas hacia Ceuta.No obstante, Cembrero consideró insuficiente esa explicación: “Sin duda, la sentencia del 8 de julio ha jugado un papel. Pero eso no explica el nivel de movilización, que es muy alto”.Otros analistas también apuntan a la reciente regularización de migrantes impulsada por el Gobierno español y a las expectativas generadas por un eventual cambio político, aunque reconocen que no existen pruebas concluyentes.La migración como herramienta de presión políticaLas conclusiones del Ceseden coinciden con una de las principales hipótesis surgidas tras la crisis: la utilización de los flujos migratorios como instrumento de presión diplomática. El organismo recuerda la crisis de Ceuta de 2021, cuando más de 8.000 personas cruzaron la frontera tras un deterioro de las relaciones entre España y Marruecos, y advierte que algunos Estados pueden flexibilizar el control de sus fronteras para obtener ventajas políticas. En esa línea, Cembrero sostuvo a la agencia francesa que “las autoridades marroquíes han visto una oportunidad de forzar a España a negociar el futuro de esas ciudades”, en referencia a las reivindicaciones históricas de Rabat sobre Ceuta y Melilla.La Asociación Marroquí de Derechos Humanos (AMDH) pidió una investigación independiente para “aclarar por completo” las causas de la llegada masiva de migrantes.Reacción de la Unión EuropeaLa crisis obligó a la Unión Europea a convocar una reunión extraordinaria de los ministros del Interior de los 27 Estados miembros, solicitada por 22 países. Aunque durante los primeros días algunos gobiernos cuestionaron la gestión del Ejecutivo español e incluso Italia reintrodujo temporalmente controles en sus fronteras aéreas y marítimas con España, la cita concluyó con un respaldo unánime a Madrid.El comisario europeo de Interior, el austríaco Magnus Brunner, dio por superada la crisis y aseguró que “por el momento, creo que Europa ha superado definitivamente esta prueba”.Brunner añadió que “estos últimos días fueron una prueba de nuestra resiliencia europea, una prueba de la seguridad de nuestras fronteras exteriores, y mostraron claramente que hay actores sin consideración alguna por la seguridad o incluso por las vidas de personas inocentes”.Los ministros coincidieron en reforzar las fronteras exteriores de la Unión Europea, fortalecer la cooperación con terceros países y desarrollar sistemas de alerta temprana, incluyendo un mayor intercambio de inteligencia y la vigilancia de redes sociales para detectar campañas de desinformación impulsadas por organizaciones de tráfico de personas.Respecto al papel de Marruecos, Brunner evitó responsabilizar al país vecino y recordó que España mantiene una investigación abierta con apoyo de Europol. “Entiendo que hay una investigación en curso... había, por supuesto, cierta desinformación por parte de los traficantes de personas”, afirmó.El comisario calificó además a Marruecos como “un socio fiable” y atribuyó el retorno voluntario de cerca de 70.000 migrantes a la “estrecha cooperación entre España, Marruecos y la Comisión”, agradeciendo a las autoridades españolas y marroquíes por “restablecer el orden y trabajar en estrecha colaboración”.Por su parte, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, subrayó que “ni una sola persona llegó a España continental ni al resto de la UE”, recordando que Ceuta y Melilla tienen un régimen específico dentro del espacio Schengen. 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