0:000:00El audio de esta noticia está generado mediante Inteligencia ArtificialEl Reino de Marruecos tiene dos grandes aliados (Estados Unidos e Israel), dos grandes enemigos (Argelia y el Polisario) y una tradición: tantear a España en momentos muy bien elegidos a fin de verificar nuestros límites y exhibir, al tiempo, poderío. Al retablo hay que sumar el día elegido por Rabat para la demostración de fuerza de enviar 50.000 jóvenes a una ciudad de 83.000 habitantes: la fiesta de la ascensión al trono de Mohamed VI, cuya aparición el jueves visualizó su mal estado de salud, lo que propicia y anticipa pugnas en el Majzén, la opaca élite que forma la corte y toma su nombre de la residencia real de Rabat.Desde la marcha verde de 1975, Rabat se ha hecho valer a base de tests de estrés de los que siempre, afortunadamente, termina por dar marcha atrás. La ocupación del islote de Perejil en julio del 2002 fue un modelo de manual.Israel y EE.UU. pasan factura, Rabat provoca al Gobierno que le ‘regaló’ el Sáhara¿Y por qué Marruecos castiga al Gobierno de España? ¿Al Gobierno que, precisamente, reconoció la marroquinidad del Sáhara Occidental en abril del 2022, el mayor regalo que se podía ofrecer en aras de la buena vecindad? En estos cuatro años, han sucedido cosas en el mundo. Trump ha vuelto tras su primer mandato (2016-2020), cuyo gran logro en política exterior fueron los acuerdos de Abraham, en agosto del 2020, un plan pragmático: normalizar Oriente Medio y premiar a quienes reconociesen a Israel. El Reino de Marruecos se sumó al trato a cambio del Sáhara Occidental, y al hacerlo solidificó la iniciativa de Trump (desde Jordania en 1994, ningún gran país árabe había establecido relaciones con Israel). Marruecos mantiene una relación histórica privilegiada con EE.UU., con el que suscribió ya en 1786 un tratado de amistad. Y en Washington DC. opera un lobby pro-Marruecos de los más robustos...Esta crisis no va de inmigración, aunque la inmigración sea el mejor método para influir hoy en día en la política doméstica de España y del conjunto de la UE. El presidente Sánchez visitó Argelia el 20 de julio y restableció las relaciones cordiales. Y segundo, y acaso más importante: el Congreso empezó a tramitar el 23 de julio una proposición de ley de Sumar para conceder la nacionalidad a todos los saharauis nacidos antes de 1975 –fecha de la retirada española–, medida de la que podrían beneficiarse unos 60.000 saharauis.No es lo mismo detener a un activista saharaui que a un saharaui con pasaporte de España/UE. Dar este atributo a sus enemigos sentó muy mal en Rabat.Israel está encantada con el marrón de Ceuta. Horas ha tardado su embajador ante la ONU en refregar a España las lecciones recibidas, olvidando –y bien lo sabe– que ni Ceuta ni Melilla son colonias, un estatus que otorga las Naciones Unidas. Obviamente, su ubicación las convierte en vulnerables y blanco fácil. Las tensiones con Washington y Tel Aviv por las guerras de Gaza y de Irán están pasando ahora factura a Sánchez, como era de esperar. En algún cajón de Washington DC. hay un botón rojo: reconocer la soberanía marroquí de Ceuta y Melilla. Y malos enemigos son EE.UU. e Israel.Marruecos tiene buenas antenas en España. Lejos de cohesionar a la sociedad en torno al Gobierno, saben que la crisis de Ceuta tiene posibilidades de polarizar a los españoles y dividirlos en lugar de cerrar filas ante una provocación flagrante e injustificada. Cui prodest ? En el plano doméstico, a Vox. En el europeo, a los aliados del trumpismo que ven en la inmigración un demonio y un banco de votos. Y escinde a la Unión Europea, cuyo tibio respaldo a España ahora es una forma de castigarla por la regularización de 800.000 inmigrantes, mal recibida en Bruselas.Nacido en Barcelona, licenciado en Periodismo por la Universidad de Navarra y becado un curso en la Missouri-Columbia University, entró en 'La Vanguardia' en 1982, donde ha hecho casi de todo. Corresponsal en Hong Kong (1987-1993), Washington (1993-96) y París (1996 al 2000). Ha cubierto tres elecciones presidenciales en EE.UU., tres en Francia, las guerras de Kuwait, Irak, Ucrania y Gaza, los funerales de Hiro Hito, Rajiv Gandhi, Deng Xiaoping, Nixon o Hassan II, el 11-S de Nueva York, el accidente nuclear de Fukushima así como tres mundiales de fútbol y los JJ.OO de Seúl, Barcelona, Atlanta y Atenas. Redactor jefe de Internacional y actualmente articulista del diario. Ha perpetrado tres libros: 'Menuda tropa', 'Esta ronda la pago yo' y 'Cuando de dejan'.