Actualizado a las 01:46h.

El Gobierno está tratando de mantener un juego de equilibrios de difícil compatibilidad entre su relación con Marruecos y su papel de aliado fiable en la Unión Europea. La imagen de debilidad que se ha proyectado por la permeabilidad en la frontera de España — ... y sur de Europa— genera preocupación a los aliados y hace que la crítica en Moncloa hacia Rabat haya ido evolucionando en las últimas horas. Si en un primer momento, la posición oficial era alabar la «cooperación de manera leal y permanente» y la «colaboración estrecha» de Marruecos para afrontar la situación en Ceuta, a medida que se va analizando lo sucedido van surgiendo fisuras en el relato.

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