Se ha declarado un incendio en un monte comunal y dos vecinos acuden a sofocarlo. Uno cree en el cambio clim�tico y el otro no. En ese momento les une, no obstante, la necesidad imperiosa de apagarlo y proteger sus viviendas, amenazadas por el fuego. Y eso hacen, a pesar de que el presidente del Gobierno es de la opini�n de que s�lo uno de ellos, el que cree en el cambio clim�tico, tiene derecho en verdad a apagarlo y a la consideraci�n de la comunidad; m�s a�n, si en su mano estuviera llevar�a a la c�rcel al otro, por negacionista y asocial, y lo har�a sin titubeos (como sin titubeos ha impedido hace unos d�as que entren en prisi�n tres condenados por corrupci�n, una independentista catalana, un ex alcalde socialista y un pr�fugo de la justicia, progresista por supuesto).La machaconer�a con que PS�nchez ha insistido en que la culpa (causa) de los incendios es el negacionismo tiene un prop�sito: convencernos de que si todos creyeran en el cambio clim�tico, como �l, no habr�a estos incendios.M�s all� de sus creencias y convicciones cient�ficas, los dos vecinos van tambi�n de acuerdo en algo importante: de haber limpiado el monte y hecho en �l aquellos trabajos preventivos que aconsejan los expertos (empleando el dinero que los pol�ticos despilfarran en mil y una chorradas delirantes), no se habr�an visto en el brete angustioso de ver arder lo que m�s quer�an, a salvo de muchos incendios, por muy de cuarta, quinta o sexta generaci�n que sean. As� ha sucedido en China, que ha visto reducidos los suyos en un 72% en estos veinte a�os. C�mo: con dinero. Algo que a estos dos vecinos, hermanados por la desgracia y el sentido com�n, les parece de Perogrullo.Pero al presidente del Gobierno el dinero le parece anecd�tico frente al pacto, y exige de todas las fuerzas pol�ticas, principalmente de la derecha, un pacto de Estado contra los incendios. Como en una Jura de Santa Gadea: no considera ninguna de las medidas que se le proponen, si antes no van precedidas por el reconocimiento de que la principal causa de los incendios es el cambio clim�tico. Esa premisa act�a a modo de llave que cierra cualquier otro acuerdo, m�s all� de la creencia o de la ciencia, sin otro fin que estorbar la colaboraci�n de los dos vecinos en la prevenci�n del fuego.El presidente del Gobierno ha hablado durante los incendios de este a�o de que ese pacto es prioritario. Lo hizo tambi�n en los del a�o pasado, pese a excluir de �l al jefe de la oposici�n y haber vaciado el fondo de emergencias para pagar gasto ordinario, y sin ni siquiera haber gastado la mitad de los fondos europeos previstos para estas emergencias. Recordar que tampoco ha logrado sacar adelante los presupuestos generales del Estado no est� de m�s, pero tampoco le da �l ninguna importancia a eso.Cabe sospechar, por tanto, que, tras ocho a�os de Gobierno, los incendios no han sido en absoluto una prioridad suya, y s� fortalecer ese pacto excluyente, convirtiendo el cambio clim�tico en un muro de nueva generaci�n.Prioritario, en cambio, fue poner a �balos al frente del ministerio con m�s presupuesto para que pudiera robar a mansalva, a Cerd�n al frente del Psoe para financiarlo y financiarse, a su hermano en el conservatorio de Badajoz para componer palinodias y a su mujer al frente de una c�tedra que la invistiera de la autoridad que no le dieron sus estudios. Prioritarias fueron las leyes del s�lo el s� es s� y de Memoria Democr�tica, cada una de ellas demencial a su manera. Prioritarios fueron los indultos a los golpistas catalanes, primero, y, despu�s, la amnist�a que, asegur�, �jam�s podr� aprobarse por inconstitucional�. Prioritario fue mantener en su puesto al fiscal general y a altos cargos p�blicos, pese a estar imputados por un sartal de delitos. Prioritarios fueron los indultos a los socialistas condenados por los eres andaluces, a los tres de hace unos d�as y ma�ana a su hermano, a su mujer, al ex fiscal general, a Zapatero y a quien se le ponga en la montera. Prioritarias fueron las nacionalizaciones generalizadas de extranjeros, de las que no se puede desvincular la alucinante invasi�n migratoria en Ceuta, hace dos d�as. Prioritario es seguir en La Moncloa con la esperanza de que role la suerte, como los vientos voraces de un incendio, y pueda ocuparse al fin del asunto en verdad prioritario que llevaba Zapatero en la cabeza y que �l ha heredado de ese visionario: la rep�blica plurinacional, mano a mano con los independentistas catalanes y vascos, los ex terroristas de Eta y los comunistas. Esas son sus prioridades, no los incendios.Cierto que el tiempo y los esc�ndalos judiciales no juegan a su favor, pero le queda el cambio clim�tico como bander�n de enganche, su nuevo muro y, por delante, un veraneo de cuatro semanas, que empieza hoy (si Marruecos no decide otra cosa).Consideran algunos que es una vacaci�n inmerecida y excesiva. Puede, pero no ociosa. Ojal� fuera a descansar. Si en cinco d�as se mont� una trama como la de la fontanera, qu� no ser� capaz ese hombre de maquinar en un mes. Espanta s�lo imaginarlo. Los sue�os de la raz�n engendran monstruos, y la sinraz�n los alimenta.Mantenerte lejos de ella es lo que t�, curioso lector, curiosa lectora, podr�s hacer estas cuatro semanas y cuantas quiera el destino a�adir a tu felicidad. Feliz verano dondequiera est�s, �doquiera vayas� y dondequiera nos lleve el destino a todos.
Siempre nos quedar� el cambio clim�tico
Se ha declarado un incendio en un monte comunal y dos vecinos acuden a sofocarlo. Uno cree en el cambio clim�tico y el otro no. En ese momento les une, no obstante, la necesidad...














