Por ahí van diciendo que los españoles no sabemos tomar café, y por eso, de un tiempo a esta parte, no paran de abrir pequeñas Coffee Shops, y también tiendas de “café de especialidad”, que son otra cosa. Una revista de economía aportaba datos respecto a esta tendencia: es un negocio con un crecimiento del diez por ciento anual, abren tres locales al día, y suelen estar regentados por jóvenes emprendedores.Doy fe de ello, porque en el trayecto de ocho minutos, de mi casa al trabajo andando, a día de hoy he contabilizado seis, cuando el año pasado sólo tenía uno en el recorrido. Me declaro abiertamente amante del buen café, ahora lo tomo sin azúcar, es la evolución natural de cualquier ser humano ávido de experiencias sensoriales. He dedicado varios artículos al café en los últimos años porque es bueno conocer las bondades de esta bebida milenaria, a la que cada cultura ha dado un tratamiento y presentación diferente.Los turcos tienen su café de calcetín recalentado sobre un lecho de arena caliente; los americanos sus palanganas de aguachirle; los italianos su ristretto de sorbo, con el que apenas se mojan los labios; españoles y portugueses hicimos estraperlo en la postguerra con el torrefacto, que daba como resultado un bebedizo asfáltico, negro como el alma de Satanás. Como ven nadie es cafeteramente perfecto. Alguien tenía que poner orden y de paso hacer negocio, pero sólo con café.Dicen que fueron unos hipsters de New York los que convirtieron esto en tendencia, aunque a mi entender el sofá de Friends tuvo gran parte de culpa en la expansión mundial de Starbucks. La serie se emitió durante la década 1994-2004, y la cadena cafetera tras conquistar los EE.UU. en 1996 abrió su primer establecimiento en Tokio. Sólo dos años después dio el gran paso a la internacionalización al adquirir la cadena inglesa Seattle Company Company con 60 locales en propiedad. La marca abrió en 1999 su primera franquicia en Pekín. Hoy tiene más de 6.000 locales sólo en China. El resto ya es historia de una multinacional con más sombras que luces.Café de especialidad casero derramado encima de la mesa de la cocinaPaco AlonsoVolviendo a las reflexiones sobre la realidad cafetera… ¿Quién fue Juan Valdez?Nadie. Se trata de un personaje ficticio creado en 1959 por la Federacion Nacional de Cafeteros de Colombia, ayudados por la agencia de publicidad estadounidense Doyle Dane Bernbach, para representar el orgullo, el arraigo a la tierra y la dedicación de los más de 500.000 caficultores colombianos. Aunque nunca existió, se convirtió en un hito publicitario mundial al personificar el arquetipo del campesino que recolecta a mano el grano para garantizar un café prémium 100% colombiano.Hoy apenas se habla en los garitos de nueva planta del café colombiano o del brasileño. Ahora buscan el origen en México, Guatemala, Etiopía, El Salvador, Ruanda, Kenia… También se habla de comercio justo y de erradicar la explotación infantil de los cafetales. ¡El triunfo de la ética! Hombre, si esto fuera verdad sería maravilloso, y nadie pondría pegas a los precios del café. En la actualidad se está pagando el café en las tiendas de especialidad, de 2 a 18 euros por taza dependiendo del origen y de la elaboración.¿Pero usted sabe qué es un café de especialidad? Seguramente no. Pues es aquel que un organismo llamado SCA (Specialty Coffee Association) clasifica por encima de 80 puntos sobre 100. Un café que se distingue por tener un único origen, por su aroma, sabor y ausencia de defectos. Todo esto confirmado por un panel de catadores profesionales. Los cafés de entre 60 y 80 puntos son los considerados comerciales.Si quiere comprar café de especialidad, deberá fijarse bien en el etiquetado, donde debe estar correctamente especificado el origen, el productor, la variedad del grano, la altura, el proceso, la fecha del tostado y las notas de cata. Un café de especialidad requiere ademas mucho conocimiento y trabajo por parte del agricultor.Prepárense, porque en poco tiempo, café y chocolate van a experimentar una subida de precios desorbitada. El Niño, la Niña y la madre que los parió están destruyendo las plantaciones. Sólo los artesanos que trabajan con buenas materias primas van a notar la subida, la que ni se inmutará es la industria alimentaria ya que siempre encuentra sustitutos para formular y seguir ganando pasta.Recuerden, el café de especialidad se toma sin azúcar y sin leche. Se compra siempre en grano y se muele en casa a medida que se va necesitando.Y por favor, no confundan un Coffee Shop con una tienda de café de especialidad. Las primeras están hechas para turistas y despistados, donde no hay ni para sentarse, se sirve el café en vaso de cartón con tapa, y hay mucha bollería glaseada para llevar, aunque el precio a pagar por el café es el mismo en ambas. Si piden un Ice latte, son 4,20 €Ahora en verano seguiré tomando mi café del tiempo con su hielo y rodajita de limón, sentado y servido en una terraza céntrica de la ciudad, al módico precio de 1,60 €.
Café derramado, por Paco Alonso
Por ahí van diciendo que los españoles no sabemos tomar café, y por eso, de un tiempo a esta parte, no paran de abrir pequeñas Coffee Shops, y también tiendas de “café de especialidad”, que son otra cosa. Una revista de economía aportaba datos respecto a esta tendencia: es un...









