La oleada de incendios forestales que afecta a distintos puntos de España ha vuelto a poner el foco sobre las condiciones laborales de quienes combaten el fuego. En la Comunidad de Madrid, uno de estos profesionales denuncia falta de personal, escasez de vehículos y contratos que no reconocen la peligrosidad real del trabajo. “Nos contratan como conductores de taxis o técnicos de mantenimiento, pero al final vamos a extinguir incendios”, afirma el bombero forestal. Según sostiene, estas categorías contractuales permiten evitar el pago de determinados complementos de peligrosidad y toxicidad, pese a que los empleados terminan participando en tareas de extinción. El trabajador asegura que el operativo cuenta este año con aproximadamente la mitad de los efectivos previstos. De las 124 plazas previstas para la campaña, solo se habrían cubierto 61. Además, explica que parte del personal acude a la Dirección General de Emergencias durante sus turnos, pero no es trasladado a los parques ni incorporado a los dispositivos desplegados. La falta de medios de transporte también forma parte de la denuncia. Según relata, 17 trabajadores se encontraban disponibles para colaborar en las labores de extinción, pero no recibieron autobuses, furgonetas o coches para desplazarse hasta los incendios y poder subirse después a los camiones. El conflicto laboral se remonta, según el profesional, a mayo de 2023. Desde entonces, los trabajadores reclaman el reconocimiento de la categoría de bombero forestal y denuncian que las ocupaciones que figuran en sus contratos no se corresponden con las funciones que realizan sobre el terreno. Aunque la Ley básica de bomberos forestales entró en vigor en noviembre de 2024, el trabajador asegura que el reconocimiento profesional continúa sin aplicarse. También sostiene que las negociaciones quedaron bloqueadas en febrero de 2026, una situación que, según denuncia, se ha agravado en plena emergencia por los incendios. La oleada de incendios forestales que afecta a distintos puntos de España ha vuelto a poner el foco sobre las condiciones laborales de quienes combaten el fuego. En la Comunidad de Madrid, uno de estos profesionales denuncia falta de personal, escasez de vehículos y contratos que no reconocen la peligrosidad real del trabajo.