Están trabajando muchas veces en turnos de 12 horas, cuando no más, con los medios de los que disponen, que no siempre son los mejores, y en una desesperada lucha contra unos incendios que están asolando España y que llevan desde finales de la semana pasada sin dar tregua, avanzando allí donde los compañeros del turno anterior parecían ganar terreno, reactivándose en puntos que parecían conquistados. En esta situación, sin embargo, hay quien descarga su frustración ante las llamas contra los profesionales que se están jugando la vida por salvarlos a ellos y por salvar todo lo que tienen.

“Ayer en Casavieja a unos compañeros los llamaron de todo”, relata por teléfono a elDiario.es Ángel Malanda, peón forestal —“bombero, aunque no lo diga mi categoría ni mi contrato”— y delegado sindical de CGT. “Llegas a un sitio y una mujer dice bien fuerte, para que la podamos oír, que a buenas horas llegamos. Nosotros sabemos que nos tenemos que callar porque lo importante es apagar el fuego”.

Malanda, autor de una carta que se ha viralizado estos días por redes sociales, explica entre otras cosas, la conexión emocional que tiene con los lugares que están siendo pasto de las llamas, dice que los insultos y los comentarios que dudan de su trabajo no son episodios puntuales ni aislados, aunque también concede que no son lo más habitual. Pero no lo son, ahonda, porque, por norma general, los profesionales como él actúan en soledad, allí donde no hay nadie, donde no existe la posibilidad de salir en ninguna foto. Y eso que los incendios de este verano, que han arrasado en apenas unas semanas 50.000 hectáreas, los han puesto en el centro del escenario.