Escucha este artículoNoticia Basado en hechos observados y verificados directamente por nuestros periodistas o por fuentes informadas. 31 jul 2026 - 05:00Javier Rufino (Sevilla, 61 años) tiene tras de sí una larga trayectoria como fiscal especializado en delitos medioambientales. Esa es su vocación y esa fue su labor durante los 15 años que pasó como fiscal delegado de la materia en Sevilla, su ciudad natal. Tras un paso de cinco años por la Fiscalía General del Estado, este año asumió el cargo de fiscal de Sala coordinador de Medio Ambiente y Urbanismo. Las últimas jornadas las ha pasado en reuniones del Comité Estatal de Coordinación y Dirección del Plan Estatal de Emergencias (CECOD), pendiente de la lucha contra unos incendios que, según advierte en una entrevista con 20minutos, se producen en un clima "mucho más agresivo" que antes. Usted ha intervenido en los últimos días de las reuniones del CECOD. ¿Qué papel ha cumplido la Fiscalía? Teníamos dos sesiones, una por la mañana y otra por la tarde. La Fiscalía lo que hace es recibir información de los distintos órganos que trabajan allí —la Policía Nacional, Guardia Civil, Emergencias, Protección Civil, comunidades autónomas implicadas…—. Sirve para armarnos un criterio y darnos una visión del conjunto del asunto. La información policial, sobre todo, es muy útil. Nosotros ofrecemos los datos judiciales que puedan darse. Trabajamos con mucha reserva, pero lo que pueda ser público, se comunica. Realmente tenemos más una función de recepción pasiva.Este mismo año ha jurado el cargo de fiscal de Sala coordinador de Medio Ambiente. Prácticamente no ha tenido tiempo de habituarse antes de dar con el incendio más virulento de la historia de España.Bueno, yo he pasado 15 años como fiscal delegado de Medio Ambiente en Sevilla. Ahí tenía siete fiscales trabajando y había un contacto también con los agentes del SEPRONA y los agentes forestales. En los últimos cinco años, fui teniente fiscal de la Inspección Fiscal y tuve un canal tendido con el resto del país. El medio ambiente es mi vocación profesional y una materia de la que nunca he estado desvinculado.¿La Fiscalía ha abierto alguna investigación por los incendios de las últimas jornadas?No, la mayoría de los incendios están en la fase de investigación puramente policial. La Fiscalía, por tanto, no ha dado instrucciones ni indicaciones a las distintas fuerzas policiales que intervienen, porque tendría que incoar su propia investigación. Sí se han abierto algunas investigaciones judiciales en algún territorio, pero muy excepcionales, incluso hay algún supuesto de prisión preventiva.La Guardia Civil ha detenido a un operario que trabajaba con maquinaria en el campo de Burgohondo como presunto autor del incendio de Ávila. ¿Hay una investigación judicial abierta por este asunto?¿Este hombre se encuentra en prisión preventiva?No, el asunto de la prisión preventiva ha ocurrido en Ponferrada, León, pero sé que en las últimas horas ha habido novedades en Ávila. Estoy esperando a que me llegue la documentación y no le puedo decir ahora mismo exactamente en qué estado se encuentra.¿Qué factores llevan a España a afrontar un riesgo tan elevado de sufrir incendios? Los ciudadanos tienen que entender que en España tenemos que coexistir con el fuego. Pero es cierto que en los últimos años, como consecuencia del cambio climático y del gran aumento de la superficie forestal en España, vemos efectos devastadores de los llamados incendios de sexta generación, que tienen la particularidad de que son prácticamente imposibles de extinguir. En los últimos años, en España ha crecido un 12% la superficie forestal, un porcentaje muy superior al de la media de Europa. Ahora mismo más de la mitad del territorio nacional es forestal.Esta semana ha hecho un llamamiento a tomar conciencia de los efectos del cambio climático y ha alertado de que nos jugamos mucho en los próximos años. ¿Qué lecciones se pueden extraer de esta situación?Debemos concienciarnos de que la situación es diferente, de modo que los instrumentos y las herramientas para hacer frente a este problema deben ser diferentes. No nos podemos limitar a hacer un 'copia y pega' de lo que se ha hecho en los últimos 30 años, porque hay herramientas que ya no valen. Es sobre todo función de las administraciones públicas. Pero también es una obligación de los ciudadanos, porque los particulares son dueños del 72% de la superficie forestal en España. Los fiscales especialistas de medio ambiente tenemos que estar más alerta. Ser más rigurosos en la aplicación de la ley, aunque ya lo somos, y buscar nuevas herramientas para enfrentarnos a esto desde el punto de vista judicialEl debate sobre la prevención de los incendios a menudo queda en un segundo plano cuando remiten los fuegos. ¿Cuáles son las prioridades a la hora de anticiparse y prevenir incendios forestales?Hay responsabilidad por parte de las administraciones públicas, cada una dentro de sus competencias. Y competencias judiciales, pero las nuestras son reactivas. Actuamos cuando ya existe un delito, sea doloso o negligente. Pero los fiscales también cumplimos una labor en la campaña de prevención de incendios forestales. Consiste en enviar a las unidades de policía que dependen la Fiscalía de Sala de Medio Ambiente para que detecten los lugares de riesgo forestal. Luego comprobamos si los distintos ayuntamientos tienen planes de prevención de incendios forestales, y verificamos el verdadero cumplimiento de esos planes, para que no sean un mero papel mojado. Cuando detectamos que hay alto riesgo y no hay un plan de prevención, advertimos que, de no hacerse, y si finalmente hay un incendio forestal por imprudencia, se podrá abrir una investigación penal.Se trata de una labor muy desconocida...Sí, es bastante desconocida, pero se viene haciendo desde hace mucho tiempo. Usted ha tocado un tema importante: que a veces, después del verano, esto empieza a olvidarse. Creo que después de la experiencia de este año va a ser difícil que todos miren para otro lado porque la clave está precisamente en anticiparnos. Los bosques ya no están en el clima que les vio crearse. La situación es radicalmente distinta a la de antes. Tenemos un clima mucho más agresivo, que genera mucho más peligro para el medio ambiente, y olvidarnos de esto en octubre sería una irresponsabilidad total.¿Cuáles son los incendios forestales más comunes, los naturales, los ocasionados por negligencias o los intencionados?De los que nosotros investigamos como delito, son los negligentes e imprudentes. Pienso en una cosechadora funcionando en una época en la que su uso está estrictamente prohibido, ese es uno de los supuestos más importantes. También está encender barbacoas donde no se debe, realizar trabajos que no deberían hacerse, o quemar rastrojo no prescrito —las quemas prescritas son las que se autorizan porque son convenientes para el mantenimiento de la zona agrícola que linda con una zona forestal—. Son menos frecuentes los dolosos o intencionados, pero también los más graves. Tienen una particularidad: al ser intencionados, se provocan de manera clandestina. Y el espacio donde se desarrolla este delito, el bosque, por su naturaleza hace complicado conocer el punto de inicio y determinar la autoría.¿Cuál es el móvil más común en los incendios intencionados?Se habla mucho de los pirómanos, pero no es lo más frecuente que sean personas con enfermedades mentales; aunque sí existen, y hay indicios de algunos casos recientes por esa causa. En ocasiones son rencillas vecinales, por problemas agrícolas o ganaderos; en ocasiones, cuestiones de venganza. Ha habido incluso algún supuesto de retenes a los que no se contrataba que provocan incendios para generar la necesidad de su contratación. No hay un modelo único de incendiario: las causas pueden ser muy diversas.¿También existen móviles económicos?Se habla mucho de un mito: que los incendios forestales se hacen para poder recalificar las zonas forestales y crear nuevas urbanizaciones. Eso es un mito muy infundado. La Ley de Montes de 2003, como el Código Penal, prohíbe el cambio de clasificación del suelo durante un periodo de hasta 30 años. Es decir, es impensable que alguien queme un bosque para recalificarlo, porque está prohibido. Hay un mito muy asociado también a los cortafuegos: son necesarios, pero ni mucho menos suficientes. Hay muchas particularidades de este fenómeno que conocen los ingenieros forestales y los biólogos; no es mi especialidad, pero estoy bastante enterado. ¿Qué hace tan complicado atribuir a alguien la autoría de un incendio?En los negligentes, solo se pueden castigar como delito las imprudencias graves, no las leves, en las que se prevé otro tipo de reparaciones indemnizatorias. En cuanto al doloso, no es nada frecuente coger al autor con las manos en la masa; hay que deducirlo con prueba de indicios, es decir, distintos elementos que permiten deducir racionalmente que ha sido esa persona y no otra. Eso puede explicar que en algunas ocasiones estos juicios acaben con más absoluciones de las comunes en delitos ambientales. Si quiere, le puedo dar alguna cifra.Adelante.Mire, el año pasado los fiscales de medio ambiente comunicaron a la Fiscalía de Sala unas 1.100 condenas en materia de medio ambiente en general —no solo incendios forestales, también vertidos, delitos urbanísticos, de flora o fauna, etcétera—, frente a poco más de 200 absoluciones. Eso supone un éxito considerable en este tipo de juicios, que en general no son nada fáciles de probar. Sin embargo, en los incendios forestales la prueba es más difícil: hubo 86 condenas en 2025 frente a 39 absoluciones. Esa proporción no guarda relación con el resto de materias, precisamente por la dificultad de probar la gravedad de la imprudencia y, cuando se prueba, quién es el autor.Conforme a los criterios dePedro BuenaventuraRedactor '20minutos'Pedro Buenaventura es redactor en 20minutos desde 2022. Actualmente se especializa en el área de Tribunales, aunque ha abordado también asuntos de política nacional.
Javier Rufino, fiscal de Sala de Medio Ambiente: "No podemos hacer 'copia y pega' de cómo luchábamos antes contra el fuego"
El fiscal admite la dificultad de perseguir el delito de los incendios intencionados por la 'naturaleza' del lugar en el que se cometen y reivindica que sería una 'irresponsabilidad' no priorizar las labores de prevención tras el verano.














