El incendio de Burgohondo, en Ávila, que arrasó 45.000 hectáreas, es ya el mayor en la historia de España desde que hay registros. En total, en todo el país se han quemado ya 200.000 hectáreas en lo que va de 2026, el tercer peor año en una década. Mientras los bomberos forestales, la UME y los vecinos de las localidades afectadas se afanan en la lucha física contra las llamas, en un despacho del Paseo de la Castellana, en las oficinas de la Fiscalía General del Estado, el fiscal de Sala Jefe de la Unidad de Medio Ambiente y Urbanismo, Javier Rufino, también batalla, a su manera, contra esos fuegos de nueva generación y con la vista puesta en los próximos años.
El fiscal repasa unas notas antes de la entrevista, quiere memorizar datos y estadísticas. Sabe que en su Fiscalía es fundamental la divulgación y, por eso, no se pone de perfil ante los medios. Preciso en sus argumentos, resalta la relevancia del cambio climático en los últimos incendios que asolan el país, pero también se para en el abandono del campo, el aumento exponencial de la superficie boscosa en los últimos años o en la merma de la ganadería extensiva. Y apunta a una conclusión: “Tenemos que convivir con el fuego”.
Desde su Fiscalía, ¿se ha abierto alguna investigación sobre los incendios que afectan al país en los últimos días?












