Más de 50.000 hectáreas arrasadas convierten el incendio de Burgohondo en el mayor de la historia de España, donde este año han ardido más de 150.000 hectáreas, seis veces más que en el 2025 en estas fechas. El abandono de los bosques y el cambio climático, que facilita la propagación figuran entre las principales causas de las catástrofes forestales.Incluso ha aparecido una nueva categoría de fuegos, los denominados megaincendios o incendios de sexta generación, caracterizados por su capacidad de modificar las condiciones meteorológicas de la zona afectada, que ocasiona un comportamiento tan imprevisible que imposibilita la extinción.Francia utilizó por primera vez un avión militar capaz de descargar 20.000 toneladas de 'lluvia roja'Al mismo tiempo que aumenta de la frecuencia y el poder destructor de los fuegos, incrementa la necesidad de sofisticar las estrategias y los métodos de extinción. La organización de los efectivos en el ataque de las llamas es más importante que la cantidad, y el agua ha dejado de ser el único elemento capaz de sofocar los fogonazos.En este contexto de mejora de las estrategias, Francia utilizó el pasado sábado por primera vez contra los incendios un avión de transporte militar Airbus A400M, capaz de descargar hasta 20 toneladas de agua. Pero no fue agua, sino una sustancia de color rojo, lo que liberó la colosal aeronave. Se trata de retardante de larga duración, un compuesto que provoca una reacción química que resta energía al incendio y termina apagándolo.Lee tambiénLas aeronaves proyectan dos tipos de retardantes contra el fuego, explica César de la Fuente, oficial responsable de operaciones de medios aéreos de Bombers de la Generalitat de Catalunya.El primero, que no se aprecia a simple vista, es muy similar al que también utilizan los camiones de bomberos. Es el retardante de corta duración, una especie de espuma que mejora las capacidades del agua, con la que se mezcla, y “actúa como si pusieras una tapa en una olla y lo que hace también es enfriar la zona”, indica de la Fuente.Proyectada por los aviones, tanto anfibios como terrestres, esta sustancia no apaga el incendio sino que los retrasa para dar tiempo a las unidades terrestres a llegar a las zonas afectadas.Por su parte, el retardante de larga duración, de color rojo, se aplica en los denominados ataques indirectos, formando una línea a lo largo del frente del fuego que impedirá el avance de las llamas. “Son sales amónicas. Fosfatos. Actúa descomponiendo la celulosa y generando carbón, de manera que resta energía al fuego y lo acaba apagando. Es una reacción química”, precisa De la Fuente.Más que pulverizar la sustancia sobre el incendio, la idea es pintar una línea para detenerlo. Por eso el retardante de larga duración lleva ferrita, el colorante rojo intenso, para que el piloto pueda pintar la línea en el suelo con precisión, sin descargar dos veces en el mismo sitio y evitar que otros aviones descarguen agua que pueda limpiar el retardante eliminando su efectividad. Al cabo de unos días, el color rojo se desvanece por completo.'Lluvia roja' en el fuego de Castellón Manuel Bruque / EFEEsta sustancia está almacenada en depósitos en las bases de los Bombers, con lo que el avión, sea anfibio o terrestre, debe ir obligatoriamente a la base para cargarla y mezclarla con agua.“Únicamente se utiliza cuando lo autoriza el jefe de intervención por su estrategia y una vez analizado todo el dispositivo”, advierte De la Fuente. Y esto, por varias razones. Una, el coste. El retardante es caro. Y por motivos ambientales no pueden echarse dos capas en el mismo lugar, porque puede afectar el crecimiento de la vegetación. Además, no merece la pena si el avión debe desplazarse a una zona muy alejada para cargar.El retardante es caro y se utiliza cuando no hay posibilidad de decargar agua con la frecuencia adecuadaAsí, el agua sin aditivos sigue siendo el principal agente utilizado por los medios aéreos. Es el método más eficaz coste beneficios siempre que el intervalo entre descargas no supere los 15 minutos. En caso contrario entran en acción los retardantes. De la Fuente cita un ejemplo: “En un reciente incendio cerca del embalse de Camarasa no merecía la pena ir a buscar retardante, era mucho más eficaz extraer agua del embalse con mucha mayor frecuencia”.“Es como una partida de ajedrez”, ilustra el experto. En la combinación de medios para atacar el fuego o impedir su avance, en función de factores como las características orográficas, térmicas o la intensidad del incendio está el éxito.Los medios aéreos empezaron a utilizar los retardantes de larga duración hace más de dos décadas. También pueden encontrarse en formato doméstico, incluso en aerosoles de un litro (19 euros), a la venta bajo la denominación de “extintor líquido”. Según los expertos, varias garrafas son realmente útiles para formar líneas de defensa alrededor de viviendas susceptibles de sucumbir a un incendio forestal.
¿Por qué es de color rojo el retardante utilizado en los incendios forestales?
Esta sustancia, de precio elevado, se utiliza para apagar las llamas sino para detener su avance











