Correr la millaSe producen peri�dicas sofocaciones cuando se publica el informe PISA, que acredita que la educaci�n espa�ola es muy deficienteImagen de archivo de Pruebas de Acceso a la Universidad (PAU).EFEActualizado Jueves,

julio

23:18Audio generado con IAEl �ltimo -digo el �ltimo y no el m�s reciente, porque a ver qui�n se atreve ahora- intento de recuperar unas rev�lidas estatales que midieran los resultados educativos de los alumnos espa�oles se top� con una oposici�n de vanguardia: los padres. Ya s� que no todos los padres se opusieron, pero s� aquellos que se hab�an hecho con la representaci�n del colectivo, que, como la asociaci�n de internautas, es casi universal.Consideraban estigmatizador que compararan a los ni�os. Comparar es un buen m�todo para conocer. Lo que ellos no quer�an era conocer. Desde entonces se producen peri�dicas sofocaciones cuando se publica el informe PISA, que acredita que la educaci�n espa�ola es muy deficiente y, adem�s, no progresa adecuadamente.En un pa�s en el que hay cien mil cursis dispuestos a asimilar la salud nacional al �xito de la selecci�n en un Mundial de f�tbol, no parece que la revelaci�n de las trampas de Catalu�a en las pruebas de PISA haya provocado siquiera un esc�ndalo. Ah� sigue en su puesto la consellera que ha ocultado que recibi� hace meses un aviso del Ministerio de Educaci�n por las pr�cticas fraudulentas.Los alumnos catalanes no ser�n evaluados en el pr�ximo informe, con lo que hay quien lamenta que el sistema educativo estar� ciego. No lo creo. Puede que la Generalitat haya incluso superado a PISA en su despiadado diagn�stico. La exclusi�n del 23% peor de los 2.500 alumnos que deb�an ser evaluados -la medida de la trampa- ya es un dato elocuente, el porcentaje m�s cruel, y eso que Catalu�a ya viene cosechando un serie deplorable. Es el reconocimiento de un fracaso. No solo un fracaso escolar: uno sin adjetivos y, como sabe cualquiera capaz de aprobar la prueba de comprensi�n lectora, hay sustantivos para los que un adjetivo act�a siempre como atenuante.No les voy a negar a las autoridades su sentido del humor. Excluir a un cuarto de la muestra es una modesta proposici�n para resolver el problema de la educaci�n. No fu�ramos a pensar que el oasis es una charca. El test m�s desalentador es el de cu�ntos hasta ahora no se hab�an dado cuenta. Ahora piensen en Castilla y Le�n, un cuadro de Zuloaga para el nacionalismo catal�n y una Finlandia incrustada en Espa�a seg�n PISA. Cu�nta ficci�n para la afici�n.