Muchos usuarios del transporte público en Catalunya no quieren subirse en un tren de Rodalies ni aunque les regalen el billete. Una frase que suena a exageración, pero que se ajusta a los datos de usuarios registrados por el servicio ferroviario de Cercanías que gestiona Renfe, y que acaba de cerrar un semestre negro, fácilmente el peor de su historia reciente. Entre enero y junio, el servicio perdió casi un 16% de los viajes respecto al año anterior.

Una caída de casi 8,9 millones de viajes que, si se compara con 2023, supone un descenso del 25%. Perder en dos años uno de cada cuatro viajeros supone un dato interanual especialmente duro si se tiene en cuenta que Rodalies fue totalmente gratuito entre febrero y mayo.

Regalar los billetes solo funcionó en abril, mes en el que se consiguió una cifra de usuarios ligeramente superior a la del año anterior, para a continuación volver a descender un 8 y un 13% en mayo y junio, cuando volvió a ser necesario validar el abono para viajar en Rodalies.

Los datos interanuales, mes a mes, muestran lo ocurrido en los meses de enero y febrero, tras los accidentes de Adamuz y Gelida, cuando los maquinistas plantearon un conflicto por el estado de la infraestructura ante Adif y Renfe y durante varios días se optó por no dar servicio en ninguna línea.