Los fallos en los últimos tres años suman más de 291 días perdidos y 2,4 millones de viajeros afectados

Tres sentimientos fueron transversales este miércoles en las estaciones cerradas de las Cercanías catalanas -Rodalies- y las de autobús, colapsadas, que asumieron la carga de la suspensión repentina del sistema ferroviario. Los usuarios -más de 400.000 cada día- no ocultaban su enfado por el caos, aparte de la consternación por

ente-de-rodalies-de-repente-mi-casa-se-convirtio-en-un-hospital.html" data-link-track-dtm="">el accidente mortal en Gelida (Barcelona). Pero, al mismo tiempo, nadie se mostraba sorprendido. La tragedia es una gota más en la cabeza de unos usuarios cada vez más torturados e impotentes ante el estado de un servicio cuyos fallos en los últimos tres años suman más de 291 días perdidos y 2,4 millones de viajeros afectados.

“Esto solo es una novedad para quien no usa el tren todos los días. Los retrasos son la normalidad, siempre es un caos”, explicó Stephany Díaz, trabajadora del hogar que ayer tenía previsto desplazarse desde Barcelona hasta Gavà y que se encontró en Sants con que no había servicio, pese a que en las pantallas se anunciaban los trenes. “Cada día es una sorpresa distinta. A veces llego a la estación cinco minutos antes y actualizan la aplicación diciendo que el tren va con 40 minutos de retraso”, agregó Anderson, un trabajador de la construcción, que perdió ayer la jornada al no poder llegar a Cubelles.