06/07/2026 06:00 Actualizado a 06/07/2026 11:00 La mayor crisis de Rodalies de la historia tiene muchas consecuencias y centenares de miles de usuarios perjudicados. Uno de los efectos ha sido el éxodo de pasajeros que han abandonado el tren para pasarse al bus interurbano. Se ve en las colas que se forman en las paradas habilitadas tanto en Barcelona como en las ciudades metropolitanas. El servicio de bus se ha puesto de moda porque es mucho más competitivo que los trenes de Rodalies en tiempo de recorrido y en fiabilidad. Aunque corre el riesgo de morir de éxito porque en horas punta tiene dificultades para absorber a todos los usuarios que requieren este transporte.Cuando los usuarios utilizan una vez el bus, no vuelven al tren y prescriben el interurbano a sus amigos y familiares. Esta magnífica campaña de promoción ciudadana ha provocado que aumente la cifra de poblaciones de la segunda corona metropolitana que reclaman tener también un bus directo a Barcelona. El departamento de Territori empieza a tener llena la carpeta de estas peticiones porque la mejora de la red ferroviaria tardará años.Los buses interurbanos están llevando al límite la capacidad viaria de BarcelonaPero estas lógicas demandas chocan con varios problemas. El primero es que los autobuses no aparecen por arte de magia, sino que hay que fabricarlos. El segundo es que, por mucho que se fabriquen buses, su capacidad (60 pasajeros) nunca llegará a la que tiene un tren (800). Por tanto, para suplir un solo tren se necesitan 13 autobuses. Y esto nos lleva al tercer problema que consiste en la capacidad viaria para incorporar tantos buses y el límite de la ciudad de Barcelona para acogerlos. Además, los autobuses cada vez son más grandes mientras que el Ayuntamiento estrecha los carriles de circulación. Solo hay que observar qué pasa en calles como Diputació donde los buses ocupan los dos carriles y tienen dificultades para girar en las chaflanes.Por todo ello, el Ayuntamiento ha levantado el dedo de la preocupación ante el boom de los buses interurbanos y sus externalidades en la ciudad. Hasta ahora, no era perceptible el impacto de los miles de pasajeros que entraban en tren a Barcelona porque lo hacían por los túneles y no se veían. En cambio, ahora las colas de usuarios esperando el bus y la acumulación de estos vehículos en algunas calles está llegando al límite, como sucede en la esquina de la Gran Via con la calle Balmes donde la cola de buses tapa en horas punta algunos carriles de circulación de bajada o el tramo sur de la Diagonal que ofrece una imagen parecida.Una de la habituales colas para coger el autobús interurbano en la DiagonalMiquel Gonzalez / ShootingPor eso, desde el gobierno municipal se empieza a alertar de que la ciudad está cercana a su límite de capacidad de autobuses y trabaja en un plan para que estos vehículos no lleguen al centro de Barcelona. La idea es que estos buses se queden en las puertas de la ciudad y los usuarios sigan ruta en metro o bus. Pero los operadores avisan de que esta idea perjudicará a los pasajeros porque se alargará el tiempo de viaje y les obligará a hacer transbordos.Según las encuestas, el 70% de los usuarios del bus interurbano prefiere este sistema de transporte, además de por su rapidez y fiabilidad, porque les acerca a su lugar de destino. Si los autobuses les dejan lejos y tardan más en realizar el viaje, perderán el atractivo actual. Y si esto sucede, ¿volverán a usar el tren? Es difícil saberlo porque el grado de desprestigio es tan elevado que antes preferirán volver al coche privado, como también pasa.En este sentido, el último plan de mejora que la Generalitat presentó la semana pasada admite que el servicio ferroviario debe mejorar en competitividad en tiempos de viajes, en atención al cliente, en ofrecer información fiable, en mejor oferta, accesibilidad e integración con otros modos de transporte. Según ese plan, todo esto no lo veremos resuelto hasta el 2040, así que, mientras tanto, larga vida al bus si no lo estropeamos también.Periodista nacido en Arenys de Mar. Vicedirector de La Vanguardia. Antes trabajó para medios como El Punt, El Correo Catalán, Cadena 13, Agencia EFE, TVE, Avui o 20 Minutos