Los más de 400.000 usuarios diarios de cercanías se ven obligados a lidiar con más de 36 horas sin servicio
Sin trenes y con la única certeza de que el servicio no se iba a restablecer a corto plazo, los pasajeros de Rodalies de Cataluña han vuelto a concentrarse este jueves en la estación de Sants, el principal centro ferroviario de Barcelona. “Me han recomendado buscar una alternativa privada”, explica Raúl Bruno, uno de los usuarios afectados. Como él, la mayoría ya no esperaba poder coger un tren y se ha limitado a intentar cambiar los billetes que tenían o a buscar otras opciones de transporte. Quienes pueden permitírselo recurren a la alta velocidad o a los buses interurbanos. Así ha encarado el segundo día consecutivo de interrupción total del servicio de Rodalies tras el accidente ferroviario del martes en Gelida (Barcelona), que dejó un muerto y decenas de heridos.
La falta de soluciones provisionales es la principal queja entre los usuarios. Tras los dos accidentes del martes -el de Gelida y el tren que descarriló entre Blanes y Maçanet de la Selva (Girona) sin víctimas ni heridos-, gran parte de los usuarios coincide en que urge la revisión de las vías. “Todo lo que ha pasado fue muy fuerte, en una semana trágica. Entiendo la precaución pero es toda Cataluña paralízala”, ha comentado Raúl Bruno, argentino, que tenía previsto viajar este jueves a Tarragona para una cita administrativa de entrega de documentación. “La tengo a las nueve, pero con todo lo que está pasando en Rodalies no voy a llegar”, lamenta. Como única opción, le han recomendado desplazarse hasta Tarragona en alta velocidad y desde allí tomar un autobús urbano a su destino final. “El problema es que todo eso tiene un coste no previsto”, ha subrayado. La Generalitat ha habilitado un formulario para cubrir los costes incurridos si se ha tenido que recurrir a un transporte alternativo.








