El autobús, el coche o el teletrabajo son las alternativas para muchos viajeros tras el caos en el servicio que dura ya una semana

El autobús, el coche, el teletrabajo, las faltas a clase o al trabajo, los Ferrocarrils de la Generalitat, pero sobre todo, paciencia y resignación. Son las alternativas a las que han tenido que echar mano los 400.000 usuarios de Rodalies desde el pasado martes -con el trágico accidente de Gelida- en una concatenación de incidencias que hizo aflorar un servicio totalmente desfasado y deficiente. EL PAÍS ha hablado con diferentes usuarios que ejemplifican cómo se han tenido que buscar la vida para sobrevivir a este episodio negro de Rodalies.

Mar reside en Badalona y se desplaza a diario a 47 kilómetros de su ciudad, hasta Sant Celoni, donde trabaja como farmacéutica en un negocio familiar. “Tan solo llevo desde octubre en esta farmacia porque buscaba tranquilidad, pero cada mañana en Rodalies es un via crucis”. Las constantes incidencias en la red ferroviaria han llegado hasta el punto de que esta usuaria contempla hacer un giro en su vida laboral para poder evitar desplazamientos en tren. “Si esto se alarga, cambiaré de lugar de trabajo. Aunque también valoro la posibilidad de cambiar de residencia. Cada día tardo más de una hora en llegar a la farmacia. Cuando no es un árbol, es una catenaria”, denuncia.