La paralización del servicio deja a miles de trabajadores desprotegidos. La comunicación con la empresa y el justificante son la clave para evitar sanciones
El caos de movilidad que empezó en Cataluña el martes por la noche con el accidente ferroviario mortal de Gelida se intensificó el miércoles y ha continuado este jueves, dos días en los que el servicio de Rodalies ha estado paralizado: el miércoles porque la Generalitat quiso que se revisase toda la red para garantizar su seguridad, y este jueves porque los maquinistas se han negado a circular al entender que no hay suficientes garantías. En medio de todo ello, unos 400.000 usuarios de Rodalies se han quedado sin transporte para llegar, en muchos casos, a sus puestos de trabajo, y el coche tampoco ofrece una alternativa segura, puesto que la AP-7, la principal autopista de Cataluña, también está parcialmente cortada a causa del accidente de Gelida, en el que un muro de contención de esta carretera cayó sobre un tren y dejó un maquinista muerto y más de 30 heridos. Ante esta situación, el Govern ha pedido priorizar el teletrabajo, pero no ha habilitado un mecanismo legal específico para proteger al trabajador ante las faltas de asistencia. Surge pues la cuestión de quién se tiene que hacer cargo de estas horas de ausencia en el trabajo.







