Incendios

Baja intensidad

No dejamos de escuchar lo mismo cada a�o. La foto viral de Gironda habla de los veranos a los que nos estamos acostumbrandoDos ba�istas en la playa de Moutchic, el pasado viernes.AFPActualizado Mi�rcoles,

julio

00:22Audio generado con IALa estampa recuerda un poco a esos veranos kitsch que fotografiaba Martin Parr. Sombrilla de colores, sillas rayadas de playa, veraneantes contemplando el espect�culo. Pero el espect�culo es un paisaje en llamas, el fuego que ha arrasado decenas de miles de hect�reas en Gironda (Francia). La instant�nea es una met�fora de nuestro tiempo.La pierna cruzada, el m�vil en la mano, los b�rtulos desperdigados... La pareja observa el fuego tal vez impasible, tal vez impotente. Nunca lo sabremos. Impasible, porque hoy los hechos se suceden sin que nos d� tiempo a formar parte de ellos: consumimos la realidad, saltamos de un acontecimiento a otro con nuestra pantalla como intermediaria. Impotente, porque los incendios que hoy arrasan Francia y Espa�a son una nueva especie. Sexta generaci�n, los llaman. Imprevisibles, imposibles, inextinguibles.Como icono de nuestra �poca, la imagen ten�a que captarse con un tel�fono m�vil. La tom� el fot�grafo Maximilien Lamy -que trabaja como editor en la agencia France-Presse- cuando hu�a con su hija de un camping cercano. "En seguida vi a la pareja y la paradoja que encarnaban. Tenemos la impresi�n de que est�n ante el espect�culo del mundo ardiendo", dijo despu�s. El resto de fotos que hizo ese d�a completan la postal playera. Un ba�ista entra en el agua, un vendedor empuja el carrito de los helados, unas adolescentes miran sus m�viles tumbadas en la arena. Con la calma morosa del verano. Una estampa estival junto a un paraje arrasado. "�Habr�amos actuado nosotros de otro modo?", planteaba Lamy.La playa de Moutchic est� muy cerca de la hermosa Arcach�n, destino atl�ntico donde vacacionaban los ricos franceses. Con sus restaurantes de ostras, el viejo casino, la imponente duna. Como los paisajes de la Sierra de Madrid -los ba�os en el pantano de San Juan, las casas familiares en El Escorial, el camping donde se enamoraban Nancho Novo y Emma Su�rez en La ardilla roja-, hablan de veranos que ya no existen. Empezamos a acostumbrarnos a otros veranos.Ya sucedi� en Ourense y en Jarilla. En Yeres y en la Sierra de la Culebra. Incendios imposibles de apagar, que arrasan la tierra durante d�as y d�as. Dicen que es el cambio clim�tico, dicen que es el abandono del monte, dicen que es la falta de prevenci�n.No dejamos de escuchar lo mismo cada a�o. Y entonces contemplamos el fuego, impotentes.