El verano solía apetecer. Si el cielo estaba raro, es que venía una tormenta. Si olía a quemado, era algún primerizo con la paella. Y si caía ceniza, era por los petardos en honor a San Onofre. Aunque no entendíamos lo del “40 de mayo” sabíamos que ahí empezaba el festival de cloro, gaseosa y nocilla; paseos en el monte por caminos de arena y vistas a bosques de encinas y pinos centenarios. El presente era nuestro y el futuro, sin importar lo que fuera, también. Ahora vamos por la tercera ola de calor del verano. El presente arde y el futuro es una humareda. Al final, la Roja era esto: un país ardiendo sin nadie que salga a defenderlo. Pasto de negacionistas y pirómanos de lo público.David García. MadridParidad tardíaHe sido agraciada con mi quinto tribunal de este curso para una plaza de profesor universitario. ¿Adivinan cuántos de este tipo han tenido mis compañeros hombres? En su mayoría, cero o uno. ¿Alguien se encarga de hacer mi trabajo docente y de investigación mientras yo estoy allí? No, se me acumula para después. ¿Me pagan ese trabajo extra? A menos de seis euros la hora. ¿Desde cuándo ocurre esto? Desde que la última ley de universidades estipuló la paridad en todos los tribunales, y, para ello, se podía contar con cualquier mujer de una universidad española. En las áreas en las que hay una abrumadora mayoría de hombres, como es el caso de la mía, a las que hemos logrado llegar a titulares o catedráticas nos han cargado con un trabajo extra que nos dificulta avanzar. Por favor, señores (¿y señoras?), pregunten antes a las que estamos en el barro.Magdalena Caballero Campos. CórdobaLos que no jugamosMuchos argentinos dejamos de ser juzgados por cómo jugaba nuestra selección para ser definidos como un país de tramposos, ladrones o incluso racistas. Ya no se cuestionaban jugadas, sino una identidad. Y dolió. Esa sensación de impotencia es la misma que millones de personas viven cada día cuando son criticados y acosados por su religión, su color de piel, su nacionalidad, su orientación sexual o sus creencias. Criticar nunca puede convertirse en condenar comunidades o pueblos. La próxima copa será dentro de cuatro años. Ojalá nosotros, los que no jugamos, aprovechemos ese tiempo para llegar siendo mejores personas y no olvidemos lo que se siente cuando el prejuicio tiene nuestro nombre.Santiago Andrés Lucero. Buenos Aires (Argentina)Otro cantarNos hemos creído que la vida era producir y consumir, pero es otro cantar. No podemos conformarnos con el simulacro, los sucedáneos que nos ofrecen para que no echemos en falta algo que cada vez menos gente va a tener: una estabilidad familiar, económica y laboral. El sistema nos quiere cada vez más solos, porque viviendo en un cuchitril, con un perrete y un patinete, no tenemos grandes alicientes por los que luchar. La vida es que mi abuelo cultive en su huerto tomates e higos para sus hijos y nietos. La vida es cuidado. En los tiempos individualistas que corren, formar una familia puede llegar a ser un acto revolucionario.Aitana Olmeda. Alicante