Cabo sueltoEl ambiente es fatal y despu�s de un verano borde crece ya el redoblar de los tambores. Algo suena a fin de etapa y no somos nosotrosUna bandada de aves migratorias en septiembre.EFEActualizado Domingo,

agosto

23:01Audio generado con IAEl verano a�n permanece, pero un ligero color monoton�a se posa en la superficie. Donde antes abundaba el prop�sito y el estreno ahora crece una urticante sensaci�n de cuenta atr�s. Septiembre era el mes de los l�pices Alpino y del estuche Pelikan, el perfume a armario de la ropa rescatada, la agitaci�n de las separaciones, el volver a empezar. Septiembre es ahora un mes que encadena desastres y malestares que no han dado tregua y s�lo parecen moverse las aves que migran hacia el sur.Cuando �ramos ni�os, septiembre alojaba un caudal de expectaci�n ante lo que deparaba el comienzo del curso. Todo estaba por hacer, todo era posible. En este momento, a la edad del desenga�o, s�lo aguardas ya la fanfarria de alguna cat�strofe consabida de las que generan ciertos pol�ticos a los que fatalmente est�n ligadas nuestras biograf�as y no permiten tomar aire al respetable.A�n recuerdo cuando septiembre renovaba m�s que enero. Era en verdad el mes de empezar el a�o. Agosto deten�a la vida para cumplir con compromisos m�s gozosos: el viaje al pueblo o al mar o al extranjero, el descubrimiento de los falsos parasiempre, el ligue fugaz, las tardes sin hora para entrar o salir de cualquier sitio, la pereza consumada, el pecado compartido, la bicicleta BH y despu�s el Vespino. El verano se salvaba a cada rato con un ba�o o una siesta o una nada sin remordimiento. En el mundo s�lo ocurr�amos nosotros, la gente en ba�ador, la amistad sudorosa y alguna carta de amor echada al buz�n con estupor y urgencia.Esto cambi� un d�a de golpe. O quiz� tan despacio que no aprendimos a darnos cuenta. La pol�tica empez� a tiznar las semanas sagradas atentando contra el calendario como si fuese marzo. Y precipitadamente se perdi� la inocencia veraniega y los telediarios de los meses de calor empezaron a parecerse a los de los meses con fr�o. Y no hay marcha atr�s.El ambiente es fatal y despu�s de un verano borde crece ya el redoblar de los tambores. Algo suena a fin de etapa y no somos nosotros. Eso s�: en medio de los cataclismos por llegar recordaremos, cada cual a su manera, ese instante en alg�n rinc�n �ntimo y m�tico del verano, de cualquier verano, donde alguien te mir� con ojos desnudos y dio tregua a tu destino sin saberlo.