Sin acritudEl miedo es que el verano europeo deje de parecerse al que conocimosUn turista se resguarda del sol en Barcelona.MUNDOActualizado Martes,
agosto
00:07Audio generado con IAHay veranos malos y luego est� este. Un verano de mierda. La can�cula ya no es un episodio ocasional: se ha instalado como el rostro mismo de la estaci�n. Olas de calor que se suceden, noches en las que el descanso se vuelve casi imposible. El verano se ha convertido en un tiempo de resistencia.Lo peor, sin embargo, no es solo el agotamiento f�sico. Es el miedo, la sospecha de que esto no sea una anomal�a pasajera, sino que los siguientes veranos de nuestra vida vayan a ser iguales o peores. El cambio clim�tico no solo afecta a la naturaleza, est� trastocando ya la manera en que trabajamos, nos movemos, dormimos...Al calor le acompa�a el fuego: incendios devastadores e incontrolables en Espa�a, Francia o B�lgica. La sequ�a cierra el cerco. Los grandes r�os europeos han tocado m�nimos hist�ricos, con consecuencias directas para la navegaci�n, la agricultura y la energ�a. Durante siglos, esos r�os han marcado fronteras, rutas, l�mites. Ahora Europa descubre que el continente entero corre el riesgo de convertirse, en verano, en un ap�ndice del S�hara. No es una exageraci�n: es la quiebra de nuestro modo de vida.Para ser justos, no todo ha sido malo. La victoria de la Roja en el Mundial y el maravilloso eclipse lunar: dos momentos de alegr�a y asombro compartido, nada desde�ables en un verano tan hostil.Pero la naturaleza no ha sido la �nica en tensar los l�mites. Tambi�n lo ha hecho el asalto a Ceuta. Si S�nchez cre�a que las vacaciones enterrar�an los frentes con los que cerr� el curso pol�tico, se equivocaba: no los ha enterrado, los ha multiplicado. La migraci�n y la frontera sur, que llevan meses de fondo, han pasado ahora a primer plano.Lo que all� ocurre retrata la incompetencia de un Gobierno sumiso ante Marruecos: concesiones a Rabat sin explicar qu� se obtiene a cambio, sin garantizar la seguridad de los ceut�es y el control de una frontera que es tambi�n exterior de la UE. Semanas despu�s, los problemas siguen sin resolverse. Solo quedan la improvisaci�n y la resignaci�n ante �cosas que pasan�.Lo inquietante es que todos estos fen�menos, sin ser la misma cosa, empiezan a hablar el mismo idioma en nuestra cabeza. Distintas formas de una misma pregunta, la de hasta cu�ndo aguantan los l�mites del territorio, de las fronteras y las instituciones.El miedo ya no es solo pasar un verano insoportable. Es que el verano europeo deje de parecerse al que conocimos. Que la nueva normalidad sea vivir un verano sencillamente insoportable.











