Nos acercamos al final y el desánimo afecta a los veraneantes, que ven cómo se alejan las chanclas y amenazan los horarios. No es para tanto, en serio, las vacaciones también tienen su lado oscuro, del que no nos va a venir mal alejarnos por unos meses. Ya lo decía el viejo Elvis Costello, que en su excelente The Other Side of Summer vestía de luto a los Beach Boys y recordaba "las olas rompientes del surf venenoso" y "los fuegos que arrasaban las colinas". Optimista el hombre. Sin llegar a tanto, no nos viene mal recordar que, junto a la diversión y la holganza, el estío también nos trae gastos insostenibles, calores sofocantes y multitudes asfixiantes. Si leen y escuchan estas líneas, encontrarán más de un motivo para enfrentarse con deportividad y buen ánimo a la inminente despedida del rey agosto. Todo por la pasta Y cómo se escapan los ya menguados ahorros. Que si el alojamiento, que si los restaurantes, cañas y tapitas; sin olvidar viajes e inevitables caprichos. Al final, uno se tapa los ojos al mirar la cuenta corriente, como los críos cuando no quieren que los encuentren. Ya lo decía Pink Floyd, que con Money instalaron una caja registradora en nuestros tocadiscos. Estos artistas también gastan. Milionària. Rosalía.- Se sabe bien la lección nuestra gran Rosalía, que en 2019 se marcaba este tema en el que nos contaba que: yo he nacido para ser millonaria, como si llovieran billetes. Un día por Mumbai y al siguiente en Malta. Ella lo vale. Money (That's What I Want). The Supremes.- Más claro aún lo tenían las chicas de Diana Ross, que en esta maravilla no se andaban con sutilezas: las mejores cosas en la vida son gratis; pero se las puedes dar a los pájaros y las abejas. Yo necesito dinero, es lo que quiero. Grand Hotel. Procol Harum. - El grupo más clásico y elegante de Gran Bretaña tampoco dudaba, ellos solo se alojaban entre sedas y bebían grandes vinos en copas del mejor cristal. Eso sí, al final: nuestra fortuna se desvanecía a gran velocidad. Escuela de calor No se equivocaban los chicos de Radio Futura, si de algo podemos dar lecciones los españolitos es de altas temperaturas y este año hemos estado bien servidos. Ellos también. You Took the Words Right Out of my Mouth. Meat Loaf.- En 1977, este enorme cantante consiguió vender todo lo imaginable con este disco de ambiciones épicas. En este tema, también desmedido, dejaba claras sus intenciones aprovechando el clima: en esta cálida noche de verano, ofrecerías tu garganta al lobo de las tres rosas. Hot Nite in Dallas. Moon Martin.- Menos éxito comercial tuvo este músico de Oklahoma que en calidad tenía poco que envidiar a nadie. Aquí nos recuerda un nacimiento en una cálida noche en Dallas, con las sábanas pegándose a la piel. Hot Love. T. Rex.- Este fue el primer gran éxito de Marc Bolan y su grupo. Una balada sexy y veraniega en la que afirma que: será su príncipe de dos peniques y le dará amor caliente. Demasiada gente Todos la hemos tenido que sufrir: en las playas, en los museos, monumentos o restaurantes; miles de personas competíamos por una entrada, una silla o unos palmos de arena donde plantar nuestra sombrilla. El recién liberado Paul McCartney se refería a la misma esclavitud, aunque él se lamentaba de haberla experimentado con The Beatles. Estos ciudadanos también se quejaban. Room to Move. John Mayall.- Este músico alcanzó su gran momento con este tema en el que realizaba uno de los mejores solos de armónica de la historia. Además, aclaró lo que necesitaba para funcionar: no puedo dar lo mejor, al menos que tenga espacio para moverme. The Only Living Boy in New York. Simon and Garfunkel.- Aquí el problema es el contrario: el personal se va de vacaciones y dejan al chico abandonado en la gran ciudad. Nos lo cantaba el dúo eterno en una de sus mejores canciones: aquí estoy, el único muchacho vivo en Nueva York. Peace of Mind. Neil Young. Y al final la que sufre es la cabeza. Así, al menos, lo pensaba el inmenso Neil Young, que en esta canción lo dejaba claro: tú buscas paz interior en cualquier lugar en el que la puedas encontrar. Pues de eso se trata: mucha calma, que pronto llegará el regreso y también tendrá su banda sonora. Nos acercamos al final y el desánimo afecta a los veraneantes, que ven cómo se alejan las chanclas y amenazan los horarios. No es para tanto, en serio, las vacaciones también tienen su lado oscuro, del que no nos va a venir mal alejarnos por unos meses. Ya lo decía el viejo Elvis Costello, que en su excelente The Other Side of Summer vestía de luto a los Beach Boys y recordaba "las olas rompientes del surf venenoso" y "los fuegos que arrasaban las colinas". Optimista el hombre.