A simple vistaAquellos temazos que sonaban en el coche de tu padre no solo eran lo que nos un�a. Sino tambi�n -y eso no lo sab�amos entonces- lo que nos unir�a para siempre Una familia en los 60, partiendo de vacaciones.Actualizado Jueves,
julio
00:09Audio generado con IAEn un planeta donde cada a�o hay m�s canciones y donde cada verano es m�s caluroso y prolongado que el anterior, la gran paradoja es que ya no haya canci�n del verano. Ni que se la espere, vaya. Pero qu� canci�n del verano va a haber, ni qu� ni�o muerto, si cada d�a se suben 100.000 composiciones musicales a plataformas de streaming.Si Georgie Dann hubiese sacado ahora La barbacoa, no se comer�a ni una panceta.Digo canci�n del verano, pero lo mismo podr�a decir canci�n del invierno, canci�n favorita de mi padre o cinta TDK con la que siempre contraatacaba mam�.Aquellos temazos no solo eran lo que nos un�a. Sino tambi�n -y eso no lo sab�amos entonces- lo que nos unir�a para siempre. Una canci�n, lo mismo que una de esas estrellas que -justo en el instante en que la miras- tambi�n te imaginas que hoy la est� viendo/escuchando el otro a mil kil�metros.Digo que las canciones que escuch�bamos eran el pegamento familiar porque hab�a menos emisoras de radio que ahora, nada m�s que dos canales de televisi�n, el adolescente no ten�a m�vil ni auriculares que ponerse, ni forma de escapar de un Simca 1000 donde los Djs eran siempre los padres y no los hijos.Las sol�amos escuchar todos juntos en la radio del coche en un Madrid-Granada (pongamos) o en el tocadiscos de casa, que eran dos cosas que no te pod�a llevar puestas en las orejas cuando sal�as a correr por un parque de Carabanchel (si es que alguien corr�a entonces por un parque, que yo creo que no, que yo creo que entonces solo corr�an los que acababan de robar).Lo que nos est� diciendo este vac�o de la canci�n del verano es que acaso nos estemos quedando un poco sordos con tanta diarrea decib�lica (esto es, 4.000 canciones cada hora en streaming). Es como si la inabarcable sobreabundancia musical invitara al individualismo, y el individualismo invitara a salir a correr con auriculares, y as� la vida: cada uno con su propia playlist, sin escuchar nada del otro.Mi padre pon�a canciones de V�ctor Jara y de Carlos Puebla y mi madre las pon�a de Jos� Luis Perales. Todav�a las escucho. Todav�a huele a Bisonte. Todav�a pregunto que si queda mucho para llegar.Las canciones compartidas.Creo que por eso les ponemos determinadas canciones a los hijos en los coches. Para abonar un imaginario com�n, por preparar encrucijadas futuras, por hacer tribu emocional y cultural, por dejarles algo hermoso y nuestro.Porque a veces me sucede todav�a. Estoy con un amigo y entonces suena aquella vieja canci�n.Y s� que es rid�culo, pero lo mismo se me ilumina la cara con el comienzo de Por qu� te vas, de Jeanette. O le tengo que decir embelesado que se calle un momento porque est� sonando el Eres t�. O suspiro por Te recuerdo Amanda, que era aquella canci�n que acaso sonaba cuando, entrada la noche, alguien me despertaba con dulzura y yo preguntaba que si ya hab�amos llegado.







