El chaparrón del martes pasado en Madrid no fue impedimento para que cientos de personas se reunieran en Matadero en una fiesta que prometía revivir las canciones del verano de todos los tiempos. Todos querían disfrutar de los éxitos que transportan a los lugares donde uno fue feliz. ¿Hay algo más nostálgico que escuchar la música del verano en el que tuviste un romance, los viajes en coche con tu familia o las tardes de chiringuito con tus amigos? “La canción del verano es la típica canción que empieza por aquí [señala el oído], va bajando con ese estribillo y luego se quedan en el corazón”, explica Fernando Martínez, Fernandisco, antes de subir a pinchar al escenario que inaugura Los veranos de la villa del Ayuntamiento de Madrid. Los tiempos han cambiado. Con las redes sociales y las plataformas de música, cada uno elige lo que quiere escuchar. “Antes te comprabas un vinilo, le dabas la vuelta y le dedicabas un tiempo a la escucha. Ahora el consumo es como de comida rápida”, agrega Mónica Ordoñez, de Los 40 Classics, que comparte el escenario de Matadero con Martínez. “En la radio o la televisión apostaban por una canción y la podías escuchar todo el verano muchísimas tocadas. Recuerdo el 96, que fue el verano de Rebeca con Duro de pelar, o el 97 con Bailando de Paradiso“. Estas canciones, cuenta Ordoñez, se hicieron virales antes de los reels y de Spotify, porque estaban presentes en las radios, en la televisión, en programas musicales, actuaciones y el coche familiar. Aunque Martínez comparte la tesis de que la diversificación de canales hace más difícil que una canción triunfe y se vuelva masiva, sí hay algunas que logran arrasar: “Al final la familia va a seguir compartiendo la música igual. Hay canciones que las canta todo el mundo, desde el crío hasta el abuelo, porque son canciones muy fáciles”. Pone de ejemplo Si antes te hubiera conocido, de Karol G, en el verano de 2024. Para este año apuesta por Superestrella de Aitana, aunque es de mayo de 2025. Estas dos canciones surgen en una conversación con María José Fernández (59 años), Maite Aranda (55) y Eva María Pérez (55), mientras están sentadas disfrutando de la fiesta en Matadero. No recuerdan cuál fue la canción del año pasado, pero sí relacionan la de Karol G con el verano. “Nuestros hijos conocen las de nuestra época, pero las de ahora las conocen solo ellos”, explican, aunque sí conocen —y les gusta— Superestrella. Diferente opinión tienen Daniel Marcos (26) y Íñigo Kinga (24) que creen que su momento ya pasó y que, además, no es tan veraniega. “La canción del verano tiene que ser fresquita y darte ganas de bailar”, dicen, aunque no se arriesgan a apostar por ninguna para esta temporada. Aunque pareciera que ya no hay una única canción del verano, esto no es exactamente nuevo. “Nunca estuvimos de acuerdo con cuál era la canción del verano”, cuenta José Ramón Pardo, que dirigió un programa de radio sobre la canción del verano durante 15 años y en tres emisoras diferentes. En esos tiempos dependía de los oyentes de la emisora, que llamaban durante las vacaciones para votar. Sin embargo, hay algunos consensos, como Un rayo de sol, de Los Diablos (1970); Eva María, de Fórmula V (1973); El Bimbó de Georgie Dann (1975); Macarena de Los del Río (1995); La bomba de King África (2000); Waka Waka de Shakira (2010) o Despacito de Luis Fonsi con Daddy Yankee (2017). Pero hay otros años donde el trono ha sido compartido, como en 1998 que Suavemente de Elvis Crespo y La copa de la vida de Ricky Martin explotaban en las radios. Lo mismo en 2001 con Yo quiero bailar de Sonia y Selena versus Mayonesa de Chocolate Latino; o en 2005 con La Tortura de Shakira y Alejandro Sanz y La camisa negra de Juanes. Para este verano también podría haber un duelo: muchos de los consultados se inclinan por el éxito de Aitana o por La Graciosa de Quevedo con Elvis Crespo, que sí fue lanzada este año y que habla del amor en las playas de Canarias.Cómo son y quién las cantaPardo cuenta que, como antes las canciones eran creadas por y para el verano, el tema que se repetía era justamente ese: sol, playa, amores, arena, fiesta. Ahora ya no es así, o al menos no siempre. Sobre el origen de los cantantes, dice que el componente latinoamericano siempre ha estado presente, solo que ahora ese tipo de música es masivo también el resto del año, por eso lo sentimos más. Al comparar distintas listas se puede identificar una evolución: en los setenta y ochenta triunfaba el pop-rock español y la rumba pop, como Fórmula V, Los Diablos o Georgie Dann. María del Carmen Rodríguez tiene 74 años y la canción que más nostalgia de verano le da es Eva María de Fórmula V (1973). Al escucharla, recuerda su juventud, “una época en que todo lo ves color de rosa”. La canción de ese entonces, según su opinión, era más popular y no tan comercial como las de ahora. “A los mayores nos cuesta encontrar la canción del verano”, cuenta.Lo que dice María del Carmen pasó a partir de los noventa, cuando la música local veraniega fue desplazada por la explosión de los ritmos tropicales latinos con artistas como Juan Luis Guerra, Elvis Crespo, Ricky Martin o King África. Desde 2010, el reguetón y el pop se llevan el primer lugar.Sea quien sea quien cante, la fórmula suele repetirse: música bailable con un estribillo pegajoso y una coreografía para el público, que ahora se ha reemplazado por los trends en redes sociales (videos virales que usan una canción de fondo para bailar, hacer un reto o seguir un mismo guion de contenido). En lo que los expertos y el público están más que de acuerdo, es en que la canción del verano no necesita ser de calidad. “No es necesario que el cantante cante bien, sino que tienen la licencia de gustar para pasar un rato divertido. La calidad se le va a pedir a otro estado de ánimo, en otro momento, no dentro de las vacaciones donde todo vale”, explica Martínez, que llama a dejar de pontificar la música y dejarse llevar. “La gente pierde la vergüenza, sobre todo al estar fuera de su hábitat natural. Puedes ser un notario importante y serio en Cádiz, pero cuando vas a Benidorm y nadie te conoce puedes hacer lo que quieras”, concuerda Pardo, que recuerda que el director de su programa en Antena 3, Manuel Martín Ferrand, un día le dijo: “José Ramón, qué buen programa haces con canciones tan malas”. Aun con esa dudosa calidad, se quedan encapsuladas en el recuerdo de quienes nunca vivieron ese verano, como quienes bailan y cantan La lambada o Aquí no hay playa, ambas de 1989, aunque tengan 30 años, o La bomba (1999) a sus 20. Una y otra vez las reviven también en bodas, bautizos y discotecas, muchas de ellas interpretadas por las infaltables orquestas de verano que recorren pueblos y ciudades. Así fue con Laura y Noa, de 12 años, que cuando ya cayó el sol en Matadero y Fernandisco se subió a tocar, disfrutaron a todo dar las canciones ochenteras de rock español como si las transportaran al lugar donde fueron felices.
La canción del verano ha muerto, ¡viva la canción del verano!
Ya no existe solo una, son más efímeras y de temática más variada, pero las vacaciones siguen pidiendo un estribillo pegajoso, un baile o ‘trend’ y dejar en casa el prejuicio musical







