Susana Alcívar genera en programas y herramientas de inteligencia artificial (IA) parte de los recursos didácticos y de las tareas que envía a sus alumnos de primaria a casa. Atrás quedaron —para ella— las horas dedicadas solo a la elaboración manual de los llamados deberes escolares. Ese tiempo, dice, lo invierte “en planificar y preparar una siguiente clase más dinámica y adaptada a las necesidades del salón”, expone esta docente de un plantel particular del norte de Guayaquil.Andrés, arquitecto de profesión, usa la IA para obtener imágenes más realistas, con los colores y acabados que le pide, después de que realiza con sus programas tradicionales el 3D de la “obra en gris”. Con esto, cuenta, ahorra pasos y tiempo para la presentación de propuestas. No obstante, el que le escribe a la IA qué hacer, cómo, “dónde poner cada elemento” sigue siendo él, explica. Mariela García, en cambio, usa la IA para los guiones y las ideas de los reels, promociones y contenidos que publica en redes sociales del comercio en el que trabaja a diario...Todos estos son casos de profesionales y trabajadores de Guayaquil que tienen a la IA como herramienta y apoyo vital en sus jornadas diarias. En el pasado quedó el hecho de que la IA iba a reemplazarlos, sobre todo a quienes superaban los 40 años y no se alineaban o involucraban en el avance tecnológico. “Ya todo el mundo usa IA”, coinciden. La IA, tema en boga, está modificando la forma de trabajar en prácticamente todas las profesiones. En muchos casos no elimina empleos, sino que automatiza las actividades repetitivas para que los profesionales dediquen más tiempo al análisis, la creatividad y la toma de decisiones.Capitalizar la experiencia“Una persona con trayectoria laboral tiene algo que la IA no posee y que no podría nunca igualar: el conocimiento del contexto, el criterio profesional, una lectura humana que les damos a los problemas. Y también el sentido de responsabilidad... La IA puede acelerar la ejecución de muchas tareas, pero la experiencia es la que permite saber si el resultado tiene sentido”, explica Gabriel Vaca Suárez, docente e investigador de la Dirección de Innovación y Sostenibilidad de la Universidad Tecnológica Empresarial de Guayaquil (UTEG).Especialista en marketing digital, innovación educativa y tecnologías emergentes, Vaca Suárez sostiene que “el trabajador que va a destacar es aquel que usa la IA como un asistente, como un cooperador; no como un piloto, no como un sustituto de mi propio razonamiento”, enfatiza.Para este experto, el trabajador más valioso no es necesariamente el que más herramientas de IA conozca, sino el que sepa combinar el criterio humano, el pensamiento crítico, la capacidad de aprendizaje y el dominio digital con estas herramientas. El mayor mito, agrega, es pensar que la IA es solo para los expertos en tecnología, para los programadores, para los ingenieros en sistemas. Y eso es falso. “La IA ya está entrando en muchas tareas cotidianas”.Quienes aún no la integran, pueden plantearse qué parte del trabajo puede mejorar con el uso de la IA y qué nuevas competencias son útiles para ser relevante dentro del puesto laboral. “El valor está en ahorrar tiempo en tareas repetitivas y más bien liberar el talento humano para entregar ese tiempo a tareas que sean más importantes, a tareas que requieran el pensamiento humano”, expone el experto de la UTEG.Hay riesgos tambiénLos profesionales y las personas que usan IA deben tener claro que también hay “muchos riesgos en su uso”, porque no todo lo que responde es verdadero, carece de intuición humana y puede revelar datos sensibles, por eso no se le debe compartir información confidencial, copiar y pegar lo que responde, entre otros.La IA no asume responsabilidadesEl docente e investigador de la UTEG recalca que la IA no va reemplazará nunca la responsabilidad ética, la empatía, el liderazgo humano, la comprensión profunda de los contextos, ni la capacidad de construir confianza. “Tampoco puede sustituir la experiencia acumulada de una persona que conoce personalmente y ha establecido relaciones de confianza con sus clientes, con su comunidad, con su equipo, con su institución”, dice Vaca Suárez. Para recordar siempreAhorra tiempoLa IA puede ayudar a escribir correos electrónicos, preparar reportes, organizar información, traducirla en diferentes idiomas, generar ideas, analizar datos... No decide por el humanoLa IA no reemplaza nunca la responsabilidad ética, la empatía, el liderazgo humano, la comprensión profunda de los contextos ni la capacidad de construir confianza, dice el docente de la UTEG Gabriel Vaca. “Puede generar textos, imágenes, cosas increíbles, pero no asume consecuencias morales ni comprende el impacto humano de una decisión”.No creer todo lo que diceNo todo lo que la IA responde es verdadero o real. Por ello, priman siempre el valorar y el conocimiento de cada persona. “La regla básica es que la IA propone, pero el profesional es quien debe verificar, adaptar y decidir si esa información está correcta”, explica el docente Vaca.No copiar y pegar, hay que revisar La IA generativa tiende más a transformar y complementar tareas que a eliminar ocupaciones completas. Incluso se ha hecho para apoyarse o tener referencias, mas no para copiar y pegar tal como arroja respuestas. Tampoco hay que darle información confidencial. La IA puede ser una herramienta poderosa, pero siempre va a primar el criterio, la sensibilidad, la ética y la responsabilidad que eso... siempre va a seguir siendo de humanos. Gabriel Vaca Suárez, docente e investigador de la UTEG
Inteligencia artificial en el trabajo: la nueva compañera de oficina que asiste, pero no reemplaza al trabajador
La IA está en oficinas, aulas y negocios. Más que eliminar empleos, transforma el trabajo. Por eso debes ir al foro de EL UNIVERSO, mañana, en Alhambra Shopping
Professionistas ecuatorianos integran AI en tareas repetitivas para liberar tiempo a decisiones estratégicas. Quienes lideran combinan AI con pensamiento crítico y experiencia—competencia transversal que define el diferencial en equipos tech.








