El problema que plantea hoy la inteligencia artificial (IA) en la educación ya se abordó a grandes rasgos cuando se democratizó internet. Los estudiantes pasaron de consultar la enciclopedia a encender el ordenador. Había dos opciones: copiar y pegar sin esfuerzo ni aprendizaje o buscar la información, contrastarla y desarrollarla después. Con la IA y con el acceso a una web ocurre lo mismo; bien empleados, optimizan procesos. La comparación la hace Antonio Jesús González, docente del área de Actividad Física y Deporte para diversas instituciones del grupo tecnológico-educativo Educa Edtech: “Dar la espalda a estos avances sería darnos un tiro en el pie. La tecnología es una herramienta muy potente de aprendizaje”. El avance es galopante en el caso de la IA generativa (aquella que crea textos, audios, vídeos o cualquier contenido). En apenas dos años, González ha notado cómo los alumnos han pasado de hacer un primer uso inexperto a manejarla con asiduidad. De hecho, en España su adopción se sitúa por encima de la media de la Unión Europea (UE), según datos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), publicados en enero de 2026 sobre el último trimestre de 2025. Los que más la exploran son los jóvenes de 16 a 24 años, cuya tasa de utilización alcanza el 75,6%, lo que suponen 11,8 puntos porcentuales superior a la media europea.
IA en la educación: tecnología al servicio de la inteligencia humana (y no al revés)
Casi un 40% de españoles entre 16 y 74 años utiliza la inteligencia artificial, según la OCDE. En la enseñanza, los docentes diseñan ya nuevos enfoques pedagógicos y guían al alumnado hacia buenas prácticas en su uso







