Las Inteligencia Artificial es una de las tecnologías disruptivas con mayor implantación en la vida cotidiana, y también ha llegado a las aulas. El 92,74% del estudiantado afirma utilizarla para uso académico. Así lo refleja la encuesta La irrupción de la IA en educación, elaborado por la Confederación Intersindical de Trabajadoras y Trabajadores de la Enseñanza (STEs-I). El 86,23% del profesorado también indica haber utilizado esta herramienta para su labor docente, aunque la mayoría –el 49,68%– no cree que sea beneficiosa para el aprendizaje de su alumnado.Publicidad"Es la primera tecnología de ámbito académico que es adoptada por el alumnado antes que por el profesorado", apunta en declaraciones a Público Lorenzo Alberca García, coordinador del área de IA en STEs-I. Señala que el cuerpo estudiantil "es mucho más ducho a la hora de ponerse al día con cualquier cosa que sale", mientras que en el cuerpo docente "los cambios cuestan más", debido al hábito de trabajo ya implantado. Por este motivo, "ahora mismo mandar algo para casa es complicado", valora el docente y sindicalista.El estudio ha sido realizado durante el mes de mayo en colaboración con la Unió Sindical de Treballadors i Treballadores de l'Ensenyament de Catalunya (USTEC-STEs IAC) y se basa en 5.866 encuestas completas realizadas al profesorado y 1.054 al alumnado de enseñanzas no universitarias de todo el Estado español, que incluye las 17 comunidades autónomas y las dos ciudades autónomas. La encuesta incluye etapas educativas que van desde Educación Primaria y ESO hasta Formación Profesional, ciclos formativos, escuelas para personas adultas, Escuelas Oficiales de Idiomas y enseñanzas artísticas.¿Cómo utiliza el alumnado la Inteligencia Artificial?Los estudiantes utilizan diariamente la IA una hora y un minuto de media para tareas relacionadas con el aula. La mayoría –el 40,8%– le dedica media hora, aunque el 18,58% le dedica menos tiempo y otro 18,58% una hora. También hay un 4,98% que la utiliza de dos a cuatro horas diarias. Los propósitos de su utilización son variados. Los más destacados son la "realización esquemas y resúmenes de los contenidos" – 19,93%–, "como tutor personal para resolver dudas con explicación" –el 18%– y para "trabajos de búsqueda de información" –el 17,59%–. Además, el 12,79% del alumnado utiliza la IA para la "generación de tareas". Para lo que menos se usa –un 5,04%– es para la "práctica de idiomas".Por otro lado, el alumnado reconoce utilizar la IA para fines privados durante 54 minutos al día, que se suman a las tres horas y tres minutos de dedicación diaria a las redes sociales. "Se trata de un uso intensivo de las pantallas que puede repercutir en el rendimiento académico al afectar, en algunos casos, a la capacidad de atención, el procesamiento de la información, la memoria de trabajo, el control inhibitorio o la calidad del sueño, llegando incluso a la adicción en situaciones extremas", valoran desde STEs-I en un comunicado. "La IA puede amplificar los efectos asociados al uso indiscriminado de las pantallas por parte del alumnado", añaden.PublicidadUso (a)crítico de la IA y "delegación cognitiva"Cerca de un tercio de estudiantes –el 27,51%– con frecuencia copian y pegan los resultados que le ofrece la IA directamente en el documento que entregan. Un 34,72% lo hace ocasionalmente y un 35,1% nunca o casi nunca. Este copipega se realiza "sin ninguna revisión o análisis crítico", según describe la pregunta de la encuesta. La gran mayoría del alumnado cree que esta herramienta "sirve para aprender" y "mejorar el rendimiento académico realmente". De hecho, solo el 10,82% de las personas preguntadas considera que nunca o casi nunca cumple esta función.Esta percepción dista de la del personal docente. En su caso, el 93,83% del profesorado considera que la IA no es totalmente fiable y asegura no aceptar los resultados generados sin realizar previamente una revisión o análisis crítico. De todos modos, la opinión sobre esta tecnología es fuente de disenso. El 49,68% no cree que sea "una buena herramienta que beneficia el proceso de aprendizaje" del estudiantado, pero hay un 40,81% que sí lo cree y un 9,51% que se mantiene en duda.Sobre esta cuestión, a STEs-I le preocupa la "delegación cognitiva". Es decir, la sustitución de procesos propios del aprendizaje —pensar, escribir, recordar o resolver— por respuestas generadas automáticamente por la IA. En este contexto, el 44,64 % del alumnado asegura que el profesorado prohíbe de forma expresa el uso de la IA para la realización de tareas, trabajos y producciones académicas. "Esto nos lleva a poner en cuarentena el uso de estas herramientas", declara Lorenzo Alberca. "El alumnado tiene que formarse. Tiene que adquirir un conocimiento, un bagaje cultural para que el día de mañana pueda enfrentarse a cualquier situación desde un punto de vista crítico y analítico", defiende. "Si eso no se hace –y eso es además para lo que está la escuela pública–, ¿Qué sociedad vamos a tener mañana?".PublicidadObstáculos para modernizar la enseñanzaEn el caso del uso que hace el cuerpo docente de la IA, destacan sobre todo labores de carácter burocrático, que se utilizan en un 30% de las ocasiones. "Distinguimos el uso que hace el estudiantado del que hace el profesorado", apunta Alberca en este sentido. Pero considera que existen puntos "paradójicos". Recuerda que, si bien este tipo de uso puede suponer una ventaja, las maestras y los maestros encuestados afirman tener obstáculos para formarse e incorporar esta herramienta en su hábito de trabajo. Entre los obstáculos mencionados, se encuentran precisamente "la falta de tiempo por su carga laboral", indica el sindicalista, agravada por la burocratización de sus tareas. "Es la pesadilla que se muerde la cola".Desde STEs-I apuntan a la necesidad de abrir un debate educativo y social sobre las implicaciones de la Inteligencia Artificial, así como de formar al alumnado y al profesorado sobre el funcionamiento, las limitaciones y los sesgos de estas herramientas. Asimismo, insisten en la necesidad de preservar la relación alumnado-profesorado, una relación que describen como "fundamentalmente emocional" y, como tal, "no reemplazable por ninguna máquina o sistema".