Este miércoles se reúne la Reserva Federal, el segundo encuentro de decisión de tipos de interés del banco central estadounidense con Kevin Warsh a la cabeza. La reunión se produce en medio de una nueva tregua entre Estados Unidos e Irán, y con el precio del petróleo en plena caída por este pacto, pero la incertidumbre macroeconómica que están generando las idas y venidas en el conflicto en Oriente Medio complica mucho la labor de la Fed, y crea una situación de inseguridad en los mercados y en los políticos monetarios.Si no se puede tener una guía clara sobre el nivel en el que el precio del petróleo se puede estabilizar, para los banqueros centrales es imposible establecer una política adecuada, ya que las expectativas de inflación entran en un escenario caótico e impredecible, y cualquier decisión de la Fed puede ser un error y empeorar la economía de los estadounidenses. Por eso, este miércoles todo apunta a que la Fed no va a mover los tipos de interés, como ya hizo en junio, y que los dejará en la horquilla del 3,5%-3,75%.

Sin embargo, aunque no vaya a haber movimientos de tipos, eso no significa que la reunión de esta semana no vaya a ser importante para los mercados. Kevin Warsh ha aterrizado en la Fed con ánimo revolucionario, y muchos analistas e inversores están muy pendientes, en estas primeras reuniones de la era Warsh, para encontrar pistas sobre cómo será su mandato, al menos, en los próximos cuatro años. Para empezar, el nuevo presidente ha decidido silenciar a la Fed, y ha asegurado su intención de eliminar el llamado 'forward guidance' (guía a futuro) y forzar a los mercados a que sean ellos, al margen de la Fed, los que encuentren los precios correctos en base a los fundamentales.