La Reserva Federal ha decidido mantener los tipos de interés en Estados Unidos sin cambios por quinta reunión consecutiva. En la reunión de junio, el banco central estadounidense había decidido congelar el precio del dinero entre el 3,5% y el 3,75%.

La segunda reunión de la Fed presidida por Warsh estaba marcada por la incertidumbre. Y no por el último volantazo en Oriente Medio, donde la guerra de Irán ha vuelto a escalar. El nuevo presidente de la Reserva Federal ya dejó claro en su estreno que iba a optar por una política de comunicación más opaca, y así ha sido. Los analistas de Wall Street habían llegado a la jornada de hoy sin saber a ciencia cierta a qué atenerse. Algo muy distinto a lo que el predecesor de Warsh, Jerome Powell, tenía acostumbrados a los inversores.

En medio de la crisis de credibilidad que ha comportado la campaña de presiones del presidente estadounidense para interferir en la política monetaria y la nominación del mismo Warsh -su candidato- como nuevo presidente, la decisión de terminar la práctica de publicar directrices prospectivas explícitas suma más inseguridad en torno a la institución. El banco central estadounidense, referente para el resto de bancos centrales e inversores, ha optado por ser otro elemento más de angustia para el sector financiero.