Serendipia

Despoblaci�n

Llevamos 80 a�os haciendo cosas, del �xodo rural a las emisiones de gases, que modifican el comportamiento del fuegoIncendio descontrolado en San Mart�n de Valdeiglesias (Madrid).Europa PressActualizado Lunes,

julio

23:39Audio generado con IAFiel al prop�sito de mantener el optimismo hasta donde sea posible, este peque�o rinc�n dedicado a la ciencia concluye su primer curso celebrando la obra de los ingenieros forestales Marc Castellnou, Marta Miralles y el equipo GRAF de los Bombers de Catalu�a, quienes han acu�ado y desarrollado la hoy muy extendida clasificaci�n de incendios por generaciones. Es una clasificaci�n viva, que ha pasado de cuatro generaciones iniciales a las seis actuales, y arranca en los procesos de abandono rural en nuestro pa�s y otros muchos desde mediados del siglo XX. A ellos se suma la crisis clim�tica, que contribuye a los incendios de quinta y sexta generaci�n que llevamos varios veranos sufriendo. Las tres primeras generaciones est�n marcadas por el progresivo �xodo a las ciudades y el consiguiente descuido de la masa forestal, convertida en combustible cuando se desata el fuego. A medida que se intensifica el abandono, tambi�n lo hace la virulencia del incendio, hasta llegar al comportamiento extremo observado en los 90 (tercera generaci�n). La cuarta generaci�n se extiende en torno al a�o 2000 e introduce otra novedad: las urbanizaciones y viviendas construidas en medio del monte dejan expuestas vidas humanas, como ocurri� en Los Gallardos, y complican a�n m�s la respuesta. La quinta generaci�n, identificada en la primera d�cada del siglo, se caracteriza por grandes incendios simult�neos localizados en zonas de riesgo y capaces de desbordar la capacidad de extinci�n, como se acaba de ver en Madrid y �vila. En la sexta generaci�n, definida tras los tr�gicos megaincendios de Chile y Portugal en 2017, se forman inmensos piroc�mulos que transforman la atm�sfera: pueden crear tormentas de fuego y su evoluci�n es imprevisible para la ciencia actual. El calentamiento global provoca que estos eventos catastr�ficos sean cada vez m�s frecuentes e intensos. Olvidar las causas hist�ricas y sociales tras cada generaci�n de incendios favorece una l�gica perversa: borrar la responsabilidad humana -pasada o futura- para tratar cada nueva amenaza como un fen�meno natural sobrevenido, ante el que solo cabe adaptarse. Lo cual es una verdad a medias: ya no estamos a tiempo de evitar la sexta generaci�n, pero �queremos que haya una s�ptima? �Y una octava?Es irremediable que el paisaje cambie, pero no es cierto que no podamos hacer nada. Llevamos 80 a�os haciendo cosas -desde el despoblamiento de los 50 hasta los gases que seguimos emitiendo- que transforman el entorno y modifican el comportamiento del fuego.