Serendipia

Prevenci�n

Los expertos siguen debatiendo sobre las medidas y mensajes m�s apropiados, pero el acuerdo es amplio en lo fundamentalTerreno calcinado por el incendio de Los Gallardos.Araba PressActualizado Lunes,

julio

23:03Audio generado con IAEl clima est� cambiando a gran velocidad y con consecuencias a menudo devastadoras, como anticip� acertadamente la ciencia frente a una de las mayores campa�as de desinformaci�n que se recuerdan.Evidentemente, la reacci�n de quienes desinforman no va a ser reconocer su error. Al contrario, es la ciencia la que contin�a depurando sus m�todos y haci�ndose preguntas inc�modas. Lo cual constituye su principal fortaleza, aunque tambi�n la haga vulnerable a nuevas campa�as de desprestigio. Hoy sabemos que la superficie forestal de Espa�a ha crecido y que poner el acento en plantar �rboles, sin una gesti�n integral, puede resultar contraproducente. Los expertos siguen debatiendo, a veces con pasi�n y un l�gico sentido de la urgencia, sobre las medidas y mensajes m�s apropiados.Pero el acuerdo es amplio en lo fundamental: hay que volcarse en la prevenci�n, porque apagar un incendio descontrolado es casi imposible. La preparaci�n del terreno y la informaci�n a la poblaci�n pueden limitar los da�os de forma mucho m�s eficaz que cuando el fuego es ya una trampa mortal. Al igual que ocurre en la Sanidad, intentar ahorrar en personal puede disparar el coste real. La tragedia de Los Gallardos nos ha recordado que la previsi�n, la adaptaci�n y la reducci�n de los riesgos clim�ticos constituyen uno de los grandes desaf�os de nuestro tiempo.Actuar r�pidamente despu�s de una emergencia es sin duda importante, pero para algunas personas ser� ya tarde. Impulsar una cultura de la respuesta espectacular, y no de la gesti�n responsable, es el mensaje equivocado. La cat�strofe mejor resuelta es la que no llega a ser noticia.Pese a lo que volvemos a escuchar cada verano, desbrozar y limpiar el campo no est� prohibido, aunque s� sujeto a normativas auton�micas y, en �ltima instancia, a que los responsables del terreno asuman su responsabilidad de prevenir incendios. Aqu� Espa�a presenta cierta particularidad porque la mayor parte de sus bosques est� en manos privadas. A menudo hay m�ltiples herederos para gestionar una extensi�n que desconocen y de la que es dif�cil obtener rendimiento. La desidia es estructural.Espa�a mantiene un reparto antiguo del suelo bajo una atm�sfera en r�pida transformaci�n, y se enfrenta a los efectos del abandono rural sin haberse quitado de encima las doctrinas que a�n minimizan el cambio clim�tico, pese a las consecuencias que ya estamos viendo. Habr� m�s incendios, y tambi�n tendremos que seguir aprendiendo.